10 habilidades para una vida feliz

La felicidad es resultado del esfuerzo, una cosecha que florece cuando ha sido sembrada. Las habilidades para una vida feliz son pautas para trabajar por nuestro bienestar, el cual incluye un sentimiento de satisfacción con nosotros mismos y con la vida.

A veces pensamos, equivocadamente, que la felicidad es un asunto del azar. Esto no es cierto. En realidad, ese bienestar global al que llamamos felicidad principalmente es fruto del trabajo. Podemos desarrollar habilidades para una vida feliz, sin importar lo bueno o malo que nos ocurra.

Es claro que en el recorrido vital de todos hay un componente de azar. En principio, no somos los dueños de las circunstancias y no podemos moldearlas al antojo. Sin embargo, cuando desarrollamos las habilidades para una vida feliz, encontramos el camino para abordar esas circunstancias de la forma más constructiva posible.

Las habilidades para una vida feliz no son talentos del otro mundo. Tienen que ver con educar nuestra mente para que encontrar el camino del bienestar sea una tarea más autónoma. Las habilidades determinantes para ello son las siguientes.

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”.

-Pablo Neruda-



Una vida feliz…

1. La felicidad también se planifica

Todos hablamos de felicidad, pero no todos sabríamos cómo definirla. Así mismo, es posible que tengamos un concepto global de felicidad, pero que no logremos concretarlo en las situaciones específicas.

Así que la primera de las habilidades para una vida feliz es la de desarrollar nuestro propio concepto de bienestar; no solamente en general, sino referido a los ámbitos o aspectos puntuales en los que nos desenvolvemos.

2. Enfoque hacia el crecimiento, una de las habilidades para una vida feliz

Desafiarnos a nosotros mismos nos acerca a la felicidad. El conformismo es una señal de que estamos invadidos de miedo o de falta de motivación.

Asumir retos, en cambio, nos revitaliza y le pone un toque de sabor a lo que hacemos. Querer ser mejores y hacer lo necesario para lograrlo incrementa nuestra satisfacción con la vida.

3. Aprender a ver lo mejor de todo

Por instinto de conservación tendemos a enfocarnos más en lo negativo que en lo positivo de las situaciones. Por eso, no es fácil aprender a ver lo mejor de cada persona o de cada situación.

Lo más aconsejable es dejar que esos enfoques negativos emerjan, pero inmediatamente contarrestarlos con enfoques optimistas y quedarnos con estos.

4. Ser capaz de confiar en uno mismo

Una de las grandes habilidades para una vida feliz es la autoconfianza. Para desarrollarla, nada mejor que convertirnos en el mejor amigo de nosotros mismos.

Dejemos la autocrítica constante a un lado, perdonémonos por los errores que cometemos o por no lograr de inmediato lo que queremos. Seamos autocompasivos y tratemos de entendernos, no de juzgarnos.

5. Equilibrio entre las diferentes dimensiones de la vida

El trabajo es una parte importante de la vida, pero no la vida misma. Está bien que le dediquemos buena parte de nuestro tiempo, pero no podemos permitir que se convierta en el eje alrededor del cual gira todo lo demás.

Somos más felices cuando experimentamos no una, sino muchas facetas de nuestro ser. La pareja, los amigos, la familia, la salud y la creación deben tener un lugar irreemplazable.

6. Desarrollar la resiliencia

Esta es una de las más importantes habilidades para una vida feliz. Tiene que ver con la capacidad de recuperarte y crecer, luego de que has tenido un revés.

A veces, toma tiempo, a veces cuesta mucho esfuerzo, pero, en definitiva, es una capacidad que todos podemos desarrollar con suficiente voluntad y trabajo.

La resiliencia, a su vez, incrementa la autoconfianza y esta la seguridad. O sea: llevamos tres por el precio de uno.

7. Luchar contra los automatismos

Todos estamos llenos de automatismos mentales, emocionales y físicos. A veces, nos ayudan a hacer la vida más simple, pero en otras ocasiones son acciones mecánicas que solo nos conducen al malestar. Es bueno observarnos para detectar si esto está ocurriendo.

De ser así, una buena idea es comenzar cambiando los automatismos físicos de las conductas que queremos erradicar, para luego seguir con los mentales y los emocionales.

8. Encontrar un propósito

La mayoría de nosotros sabemos que la vida es más interesante y agradable cuando tenemos un propósito por el cual luchar. El problema es que no siempre encontramos ese gran propósito existencial.

Quizás lo mejor sea dejarnos llevar por nuestros impulsos espontáneos hacia pequeños propósitos inmediatos. De seguro, estos nos llevarán a descubrir esos grandes objetivos para la vida.

9. Practicar la bondad

Quizás ya has notado que las personas más bondadosas son también las más felices. Por contrapartida, quienes se llenan de amargura también son los más egoístas y, a veces, crueles.

Ser bondadoso con los demás nos provoca un sentimiento de felicidad profundo y duradero. La dicha que produce el impactar positivamente en la vida de los otros no tiene precio.

10. Construir relaciones saludables

El sentimiento de felicidad solo es pleno cuando es compartido. Las relaciones con los demás son fundamentales para el bienestar personal. La mejor manera de construirlas es valorando a cada uno por lo que es y como es, respetando y siendo agradecidos con lo que nos brindan.

Estas 10 habilidades para una vida feliz no se desarrollan de la noche a la mañana. Se necesita de trabajo, constancia y decisión.

Finalmente, es probable que no consigamos ese tipo de felicidad idealizada y total, pero con toda seguridad alcanzaremos un nivel de bienestar mucho más elevado y un importante grado de satisfacción con la existencia.

Edith Sánchez

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