5 consejos para ayudar a los niños a ser responsables

¿Cómo podemos diseñar una educación que tenga como resultado niños más responsables? En este artículo compartimos algunas estrategias que aumentan la probabilidad de éxito para este objetivo.

Uno de los grandes retos para los padres es conseguir que, mediante la educación, los niños aprendan a hacer un uso responsable de la tecnología, pues desde pequeños empiezan a interactuar con estos dispositivos. Por otro lado, ayudar a los niños a ser responsables con el uso de las pantallas puede ser un reto trasladable a otros planos. Por ejemplo, que sean capaces de mantener ordenado su cuarto o comiencen a hacer los deberes sin que alguien se lo tenga que recordar.

Para ayudarnos con esta empresa contamos con la disciplina positiva, un concepto que recoge el Manual sobre disciplina positiva. Así, desde el cariño, la comprensión, la empatía y el respeto mutuo se puede ayudar a los niños a ser responsables. Sin embargo, para lograrlo es importante comenzar poco a poco. Las siguientes propuestas pueden ser muy útiles para conseguirlo.

1. Asignarles tareas sencillas

La primera idea o estrategia para ayudar a los niños a ser responsables es asignarles tareas sencillas. Para que la situación sea más fácil, puede ser conveniente que un adulto también las haga. Por ejemplo, ayudar a lavar los platos o hacer la colada con alguno de los progenitores es una buena manera de empezar. Será el primer paso para que adquieran autonomía: ser sus modelos.



Pueden recoger los platos mientras uno de los progenitores los empieza a lavar. Pueden hacer lo mismo con su propia colada, que separen su ropa blanca de la oscura y la lleven hacia los cubos correspondientes. De esta forma, progresivamente, los niños pueden comenzar a adquirir responsabilidades, lo que se trasladará también al uso de la tecnología, hacer los deberes, gestionar mejor su tiempo (trabajos para clase, tiempo para los amigos, juegos, etc.).

2. Hacer que las tareas sean divertidas

Hacer los deberes, sacar la basura, ayudar a hacer la comida… Son tareas que sí pueden ayudar a los niños a ser responsables, pero pueden resultar muy aburridas. ¿Cuál es la alternativa? Ser creativos. Cuando toque limpiar se puede poner música y bailar mientras se barre el suelo o se limpia el polvo de las estanterías. También, se puede disfrutar unos minutos de juego tras sacar la basura.

“Los movimientos no solo los hacemos simplemente por movernos, cada movimiento tiene su propósito, siempre tiene alguna intensión”.

-Maria Montessori-

3. Los progenitores deben ser un ejemplo

La Asociación Española de Pediatría (AEPED) nos deja la siguiente afirmación sobre los progenitores: “ellos son el mejor ejemplo para sus hijos, tanto en lo que dicen como en lo que hacen”. Porque los más jóvenes reproducen aquello que ven en su casa, por eso padres responsables, por el hecho de serlo, ya ayudan en la educación de niños responsables.

Por ejemplo, si queremos que los niños sean ordenados, será positivo que vean en sus padres las ventajas que tiene mantener este orden. De esta manera, los niños no se sentirán confusos ni se preguntarán por qué lo tienen que hacer ellos, pero sus padres en cambio no. Por otro lado,  en esta asunción de responsabilidades los niños pueden aprender qué o qué no les gusta hacer. Son muchos los grandes cocineros que empezaron en casa ayudando a sus padres.

4. Permitirles que puedan tomar decisiones

En el camino hacia la autonomía, es bueno que los niños, a medida que crecen, vayan ensayando esta práctica. Ahora bien, ¿qué podemos hacer como educadores en este sentido?

Pues, por ejemplo, dejar que elijan la actividad extraescolar que desean hacer; incluso concediéndoles la oportunidad de rectificar si piensan que se han equivocado.

“Los niños aprenden a tomar decisiones tomando decisiones, y no siguiendo directrices”.

-Alfie Kohn-

. Responsabilidad sí, pero normas también

Finalmente, con todos los ejemplos expuestos el objetivo es ayudar a los niños a ser responsables, pero también que entiendan que las normas son necesarias. Por eso, no deben pasarse por alto o ignorarse.

Las reglas y las normas son imprescindibles como referencia; en este sentido, ayudará cualquier esfuerzo o iniciativa para hacer que los niños comprendan su valor y no las vean como imposiciones caprichosas. La comunicación es fundamental durante este proceso de ayudar a los niños a ser responsables.

Estas son algunas estrategias que pueden hacer de base y punto de partida, para que los niños adquieran responsabilidades cada vez mayores. Un aspecto que se debe trabajar desde que son pequeños y que debe hacerse de una forma progresiva.

Hemos dado algunos ejemplos e ideas que pueden venir muy bien para ilustrar cada consejo y llevarlo a cabo de la manera más adecuada. Con todo, lo que debemos tener muy claro es que es fundamental que los niños desarrollen su responsabilidad desde edades tempranas.

Raquel Lemos Rodríguez

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