¿Apego ansioso o pareja evasiva?

Hay relaciones de pareja en las que la ansiedad es la nota predominante, básicamente porque hay una línea de desconfianza de uno hacia el otro. A veces, esto se debe al apego ansioso que desarrollan algunas personas; otras es fruto de una pareja evasiva o indolente.

El apego ansioso es un tipo de vínculo en el que predomina la inquietud, la posesividad y la inseguridad en la relación con la persona amada. En principio, obedece a problemas no resueltos en quien establece este tipo de nexo. Sin embargo, hay ocasiones en las que ese comportamiento ansioso también es desatado o alimentado por el otro miembro de la pareja.

Se dice que a los paranoicos también les persiguen y eso es más o menos lo que ocurre en algunos casos de apego ansioso. Si bien sí hay una inseguridad de base, lo cierto es que quien la siente no es la misma persona que la nutre o la desencadena. En otras palabras, la pareja puede incidir en que un apego más o menos saludable se torne ansioso.

No es fácil distinguir un caso de apego ansioso de uno en el que la pareja es evasiva y desata esa ansiedad. Por lo mismo, muchas personas en situaciones como esta no logran responder a la pregunta: ¿es mi inseguridad la que me lleva a esa ansiedad con mi pareja o es mi pareja quien tiene una conducta que a cualquiera le causaría ansiedad?

La ansiedad no puede evitarse, pero sí reducirse. La cuestión en el manejo de la ansiedad consiste en reducirla a niveles normales y en utilizar luego esa ansiedad normal como estímulo para aumentar la propia percepción, la vigilancia y las ganas de vivir”.

-Rollo May-



El apego ansioso

El apego ansioso, también llamado “apego ambivalente”, es una forma de vínculo en el que existe un gran deseo de intimidad con la pareja, pero al mismo tiempo se experimenta un profundo temor de perder a esa persona. Ese sentimiento lleva a interpretar de una manera aprehensiva cualquier manifestación, por mínima que sea, de distanciamiento o rechazo.

De hecho, muchas conductas que ni implican distanciamiento ni significan rechazo, son interpretadas de este modo por la persona ansiosa. De este modo, termina predominando una gran desconfianza en torno a la pareja y a todo lo que se relaciona con ella y se reacciona de forma desproporcionada ante infinidad de conductas que no lo merecen.

En estos casos, la respuesta de la pareja es muy importante. Lo ideal es que adopte una actitud comprensiva y entienda que esa ansiedad nace de inseguridades profundas y, a veces, traumas sin resolver. Una persona con apego ansioso necesita más calor y seguridad de su pareja y si esta aprende a darle confianza, la ansiedad irá decreciendo.

La pareja evasiva

Alguien con apego ansioso no necesita a una persona que se haga cargo de su inseguridad y de sus temores, pero mucho menos combina bien con alguien que se los incremente. Una pareja evasiva hace precisamente eso: aumentar la ansiedad y reforzar este tipo de apego nocivo. Muchas veces lo hace sin darse cuenta apenas, pero también puede convertir esto en un mecanismo de poder.

Una pareja evasiva es aquella que frente al conflicto huye o guarda silencio. También los que buscan resolver los problemas deprisa y sin profundizar en lo que pasa, o quienes intelectualizan todo, impidiendo que afloren las emociones. Así mismo, los que se irritan o incomodan ante el llanto de su pareja o las expresiones de sufrimiento.

Otra de las características de este tipo de personas tiene que ver con su falta de disponibilidad emocional. Es muy nocivo para alguien ansioso tener como pareja a una persona que se resiste a ponerle nombre a la relación o detesta el compromiso, o que insiste en que no quiere “ataduras”. También los que ridiculizan o minimizan las emociones. Esto, sí o sí, incrementa la inseguridad en su pareja.

¿Soy yo o es la otra persona?

Muchas veces resulta difícil saber si la pareja está compuesta por alguien que padece un apego ansioso crónico y otra persona que no logra sortear ese comportamiento inadecuado; o si lo que hay es alguien con un apego normal que, sin embargo, se torna ansioso porque su pareja dice y hace cosas que incrementan inseguridades no resueltas.

Para responder esa duda de si es el apego ansioso o la conducta evasiva lo que predomina en una relación en la que hay malestar, resulta importante identificar esos miedos que son completamente válidos:

  • Temor a que la pareja no quiera un compromiso.
  • Miedo a que nunca se pueda resolver de fondo un conflicto, porque la otra persona se niega a encararlo.
  • Temor a no ser escuchado o comprendido por la pareja.
  • Miedo a mostrarse vulnerable con la pareja.

Si está presente alguno de esos miedos, probablemente lo que predomina es una pareja evasiva. Los demás temores (especialmente cuando son muy intensos), como, por ejemplo, el miedo a perder a la otra persona, a que se enamore de alguien más, a que deje de amarnos, etc., en términos generales, hablan de un predominio del apego ansioso en la relación, antes que de una pareja evasiva.

Edith Sánchez

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