Cómo hacer buenos amigos según la ciencia

Todos podemos hacer amigos, pero lo que necesitamos en nuestra vida son «buenos amigos», aliados de vida en quienes confiar, apoyarnos en los malos momentos y disfrutar de los buenos.

Quien más y quien menos se ha hecho esta pregunta en alguna ocasión. Si hay algo que la mayoría sabemos es que conocer gente nueva es relativamente fácil. Sin embargo, construir lazos sociales enriquecedores que nos acompañen a lo largo de los altibajos de la vida ya es algo más complicado.

Al echar la vista atrás y recordar los primeros días de escuela, uno puede tomar conciencia de lo complejas que son las relaciones humanas. Las personas traemos con nosotros un tipo de carácter propio y unas circunstancias que dificultan o facilitan lograr alianzas relacionales satisfactorias y duraderas. Asimismo, factores como el contexto social también pueden afectarnos.

Hace unas décadas, uno debía salir fuera de casa para socializar y poder hacer amigos. Ahora, las nuevas tecnologías nos hacen la vida más cómoda. Tanto, que resulta muy sencillo encontrar gente afín a nuestros valores. Y tengámoslo claro, hacerlo es bueno para nosotros.



Tener amigos mejora la salud física y mental, contribuye a la longevidad y por qué no decirlo: nos sentimos más felices. Construir alianzas enriquecedoras y contar con la cercanía de figuras en quien confiar, reír, llorar y descubrir es algo que todos merecemos. Veamos cómo conseguirlo.

“Sé lento para entablar amistad; pero cuando ya la tengas continúa firme y constante”.

-Sócrates-

¿Cómo hacer buenos amigos?

A menudo suele decirse que hacer amigos es mucho más fácil en la juventud que en la madurez. Sin embargo, hay un hecho innegable: de jóvenes no ponemos filtros, damos paso a nuestra vida a todo aquel que desee pasar. Es a medida que cumplimos años cuando comprendemos la importancia de ser selectos en el mundo de las relaciones sociales. No todo el mundo nos vale.

Decía el escritor C.S. Lewis que lo que nos atrae los unos de los otros para ser amigos es compartir una misma verdad. Esa es una de las claves más decisivas, encontrar personas con quienes sintonizar en unos mismos valores. Asimismo, otro aspecto esencial es el ejercicio cotidiano de la confianza, la complicidad y la reciprocidad emocional que valida y enriquece todo vínculo.

No hay un solo secreto para saber cómo hacer buenos amigos. En realidad, hay múltiples estrategias que vale la pena conocer. La ciencia psicológica lleva décadas intentando comprender qué habilidades o enfoques nos permiten edificar lazos sólidos y felices.

1. Busca grupos sociales con quienes compartas gustos y aficiones comunes

Los científicos definen como “afecto de atracción de similitud” a esa cercanía que sentimos por las personas con quienes compartimos gustos afines. En un estudio de 1966, ya se destacaba este factor. Es decir, si hay una dimensión primordial a la hora de conectar con alguien es tener valores y pasiones comunes. Las semejanzas son el pegamento que nos une. Más tarde, valoraremos otras dimensiones.

La ventaja es que vivimos en un mundo en el que las nuevas tecnologías nos permiten “segmentar” a las personas y conectar con quien nos interesa. Podemos usar aplicaciones para hacer amigos, entrar en grupos de Instagram o Facebook o apuntarnos a espacios, cursos o deportes que nos gusten para conocer gente.

2. Escucha, comprende, descubre al otro mediante una actitud positiva

Escuchar para comprender. Preguntar para descubrir cómo es alguien. En esas primeras fases que edifican una buena amistad es esencial descubrir poco a poco a esa persona. Algo así debe hacerse con apertura, cercanía, sensibilidad y actitud positiva.

Nadie gana actuando con desconfianza o poniendo en duda aquello que nos dicen. No importa si llevamos a nuestras espaldas algún historial de traiciones y decepciones. Uno de los secretos para saber cómo hacer buenos amigos es facilitar el contagio emocional positivo. Transmitir positividad, buen humor y entusiasmo nos permitirá sacar lo mejor del otro, dejar impronta…

Una investigación llevada a cabo por los científicos Elaine Hatfield, John T. Cacioppo y Richard L. Rapson destaca la relevancia de esta dimensión: transmitir emociones de valencia positiva nos une.

3. Comparte información personal y que la compartan contigo

Hay una técnica efectiva para hacer amigos y que al mismo tiempo es útil para valorar cómo es alguien. Compartir pequeñas confidencias y aspectos privados facilita el poder asentar la complicidad y poner a prueba la confianza. Y tengámoslo claro, si no podemos confiar en alguien, esa relación poco nos podrá aportar a nivel de amistad.

Es más, no solo es recomendable compartir información personal con el otro, sino que también es esencial que esa persona se abra a nosotros. Toda amistad debe configurarse como un refugio interpersonal seguro, cálido y fiable.

4. Mantén contacto frecuente y preocúpate por los demás

Entreguemos a nuestras amistades lo mismo que esperamos. De este modo, algo que todos necesitamos y merecemos es atención, cuidado, que se preocupen por lo que nos ocurre. Porque todo lo que se aprecia despierta nuestro interés y preocupación. Así, cualquier persona que reside en nuestro corazón merece de esa atención cotidiana que no invade, pero que sabe estar presente.

Por tanto, si nos preguntamos cómo hacer buenos amigos recordemos este aspecto. Mantengamos el contacto frecuente, preocupémonos por cómo están y hagámoslo con respeto.

5. Apoya en lo malo, alégrate de lo bueno

Los buenos amigos no están solo para pasar buenos ratos, salir de cena y compartir instantes divertidos. La amistad auténtica sabe estar en los malos momentos y se alegra cuando la otra persona triunfa en la vida. Estos son dos pilares que sostienen los vínculos estables, felices y confiables.

Por ello, si queremos construir lazos significativos, hagámoslo. Seamos capaces de apoyar cuando es necesario y de alegrarnos de la felicidad y logros de esa persona. Obviamente, y cumpliendo la ley de la reciprocidad, también deben hacer lo mismo con nosotros.

6. Crea recuerdos

Hay otra estrategia sensacional para saber cómo hacer buenos amigos. Algo tan mágico como experimentar cosas nuevas con esas personas permite atesorar tesoros emocionales, recuerdos que perduran. Pasar juntos por pequeños retos, aventuras y vivir anécdotas comunes construye vínculos especiales que perduran al paso del tiempo.

Por ello, siempre resulta enriquecedor hacer viajes con esos nuevos amigos. También, atrevernos a hacer cosas nuevas con ellos.

Para concluir, más allá de lo que puedan hacernos creer, las buenas amistades no se encuentran: se trabaja en ellas. Esa tarea es recíproca, y dicho ejercicio diario siempre resulta apasionante.

Valeria Sabater.

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