Diferencias entre el alzhéimer y el párkinson

¿Conoces las diferencias entre alzhéimer y párkinson? Estas enfermedades son algunas de las causas frecuentes de demencia. ¡En este artículo te lo contamos todo para que aprendas a diferenciarlas!

¿Sabes cuáles son las diferencias entre el alzhéimer y el párkinson? Antes de nada, decir que estas dos enfermedades constituyen dos de las causas de demencia. Concretamente, según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), y en el caso del alzhéimer, la demencia por esta enfermedad representa el 60-70 % de todos los casos de demencia.

Sin embargo, se trata de dos enfermedades muy diversas; además, debe quedar claro que padecer cualquiera de las dos enfermedades no siempre conduce al desarrollo de la demencia (aunque es probable que lo haga). En este sentido, sabemos que entre un 20-60 % de las personas con enfermedad de párkinson desarrollará una demencia.

En un estudio de Buter et al. (2008), publicado en la revista Neurology, en el que participaron 233 pacientes con la enfermedad de Parkinson, se observó cómo cerca del 60 % de los mismos desarrolló la demencia por Parkinson en un periodo de 12 años.

Pero, ¿qué es una demencia? Con este concepto nos referimos al conjunto de síntomas originados como consecuencia de un daño o enfermedad neurológica. Dichos síntomas implican la pérdida o el debilitamiento de las facultades mentales y principalmente afectan a la área cognitiva (pérdidas de memoria, por ejemplo, o alteraciones en el razonamiento), a la conductual (alteraciones de conducta) y a la de la personalidad (cambios en la personalidad, irritabilidad, labilidad emocional…).

“No hay nada que sea un signo más claro de demencia que hacer algo una y otra vez y esperar que los resultados sean diferentes”.

-Albert Einstein-

Diferencias entre el alzhéimer y el párkinson

Vamos a agrupar las diferencias entre el alzhéimer y el párkinson en diferentes bloques y a explicar en qué consiste cada una de ellas. Todas ellas han sido extraídas de dos manuales de psicopatología referentes: Belloch, Sandín y Ramos (2010) y el DSM-5 (APA, 2014).

El primer bloque de diferencias entre alzhéimer y párkinson hace referencia a su tipo de síntomas, que son los siguientes:

Síntomas cognitivos

La primera de las diferencias entre alzhéimer y párkinson la encontramos en sus síntomas cognitivos; en el caso del párkinson, en la memoria aparecen fallos en la recuperación de datos, mientras que en el alzhéimer, los fallos se producen en un proceso anterior en el proceso de memoria: la codificación de datos. Además, en el alzhéimer están más afectadas la memoria y la atención que en el párkinson.

Síntomas motores

En el caso del párkinson aparece el llamado parkinsonismo, un síndrome clínico caracterizado por los siguientes síntomas: rigidez, temblor, bradicinesia (enlentecimiento del movimiento) e inestabilidad postural. En cambio, en el alzhéimer es muy raro que aparezca el parkinsonismo.

Por otro lado, la rigidez y la bradicinesia aparecen de forma muy frecuente en el párkinson, mientras que en el alzhéimer estos síntomas aparecen solo de forma ocasional. Finalmente, el temblor es un síntoma típico en el párkinson pero raro en el alzhéimer.



Síntomas psicóticos y otros

Además de los síntomas mencionados, tanto en el párkinson como en el alzhéimer pueden aparecer otros; por ejemplo, en la enfermedad de Alzhéimer aparece delirium de forma ocasional, mientras que en el párkinson, este prácticamente no aparece. Recordemos que el delirium es un trastorno de causa orgánica que afecta a la conciencia y la atención, principalmente.

En cuanto a síntomas psicóticos, las alucinaciones visuales pueden aparecer en las dos enfermedades (más o menos en igual proporción). También pueden aparecer delirios; en el alzhéimer de forma típica y en el caso del párkinson, de forma ocasional.

Síntomas patológicos

Otra de las diferencias entre alzhéimer y párkinson tiene que ver con el cerebro (sustancias, neurotransmisores, estructuras atípicas…). Así, mientras que en el alzhéimer aparecen típicamente placas seniles (depósitos extracelulares de unas moléculas en la sustancia gris del cerebro), en el párkinson, estas aparecen raramente.

Ocurre lo mismo con otras estructuras, los ovillos neurofibrilares, que aparecen mucho en alzhéimer, pero muy raramente en párkinson.

Por otro lado, encontramos cuerpos de Lewy más a menudo en párkinson que en alzhéimer. En cuanto a neurotransmisores, sabemos que muchas veces se produce un déficit de acetilcolina en el cerebro de las personas con alzhéimer, pero esto ocurre solo de forma ocasional en las personas con Párkinson.

Finalmente, en el párkinson se produce un déficit de dopamina, cosa que no se ocurre en el alzhéimer.

Edad de aparición

La edad de aparición es otra de las diferencias entre alzhéimer y párkinson; en este sentido, el párkinson suele aparecer antes que el alzhéimer (eso es, a los 50-60 años, frente a los 65 o más del alzhéimer).

Prevalencia

La prevalencia de la demencia por alzhéimer es mayor que la de la demencia por párkinson; según el DSM-5 (2014), esta se sitúa en un 5.5 % en España y en un 6.4 % en Europa.

Tipo de demencia

Finalmente, sabemos que en el caso del alzhéimer, la demencia (que no la enfermedad) aparece de forma más temprana que en el caso del párkinson.

En cuanto al tipo de demencia, en el alzhéimer esta es de tipo cortical (lo que implica afectación de la corteza cerebral), mientras que la demencia por párkinson es de tipo subcortical (que implica afectación de las zonas subcorticales del cerebro).

En este sentido, sabemos que las demencias corticales generalmente conllevan síntomas cognitivos, mientras que las demencias subcorticales, síntomas motores (aunque ambos tipos de síntomas pueden combinarse en mayor o menor medida).

Recordemos aquí que las demencias corticales incluyen: alzhéimer, demencia frontotemporal, demencia por Creuzfeldt Jacob y demencia por cuerpos de Lewy, mientras que las subcorticales incluyen Párkinson, Huntington y demencia por VIH, principalmente.

“El Alzhéimer borra la memoria, nos los sentimientos”.

-Pascual Maragall-

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana

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