Dormir pocas horas a partir de los 60 años pone a tu cerebro en grave peligro, según este reciente estudio

Dormir pocas horas por la noche es un hábito que en general hay que evitar. Dormir poco es un hábito con pocas ventajas. En cambio, descansar bien trae consigo un montón de beneficios para tu cuerpo y mente: mejoras la memoria, gestionas tus emociones, tu corazón está más sano, resistes más las enfermedades estacionales…

Cuando se es joven, es normal priorizar la procrastinación nocturna antes que dormir. Aunque esta actitud es comprensible, conforme envejeces llega el momento de cambiar el chip y descubrir cuanto antes cuántas horas debes dormir para despertarte descansado. Y es que cada persona es un mundo en este sentido.

Un estudio reciente, publicado en JAMA Neurology, apremia a los adultos más mayores (a partir de los 60 años) a priorizar sus horas de sueño ideales. Y es que se ha descubierto que un mal descanso en este sector de la población puede conllevar serios problemas de salud en el cerebro.

Investigaciones anteriores ya han vinculado un mal sueño (esto es, que consta de pocas horas, que se ve interrumpido muchas veces…) con cambios negativos en las funciones cognitivas. A la mente le cuesta más aprender, pensar, razonas, tomar decisiones, prestar atención…

En especial, se han empezado a detectar vínculos entre señales tempranas del alzhéimer, depresión o problemas del corazón con malos hábitos de descanso en personas mayores. Así que los autores de este nuevo estudio han querido ahondar más en el tema.

La investigación descubrió que aquellos participantes que confirmaban dormir poco (6 horas o menos) tenían niveles elevados de la proteína beta-amiloide. Esta aglomeración de aminoácidos suele relacionarse con la enfermedad de alzhéimer.

Joe Winer, investigador de la Universidad de Stanford de California, y líder de este estudio, explicó para CNN Health que cuanto menos duerme un adulto mayor, más posibilidades tiene de sufrir demencia. En cambio, este riesgo se mitiga cuando se duerme entre 7-8 horas por la noche (es lo que Winer denomina «un buen descanso»).



Además, el estudio acabó de confirmar lo que ya habían insinuado investigaciones anteriores. Los participantes de mayor edad que dormían menos tuvieron problemas para resolver pruebas que requerían de capacidades cognitivas como prestar atención, saber orientarse…

No obstante, pasarse hacia el otro extremo también tiene sus consecuencias. Los participantes que dormían más de la cuenta (9 horas o más) tenían problemas para resolver las pruebas, aunque sus niveles de beta-amiloide no eran tan elevados.

«Nuestra recomendación principal de todo esto es que es importante mantener unos hábitos de descanso saludables en las etapas más avanzadas de la vida«, explica el coordinador del estudio.

Recomienda descubrir las horas adecuadas de sueño de cada uno, ya que pasarse también tiene efectos negativos. «Tanto aquellos que duermen poco como los que duermen mucho tenían más síntomas de depresión».

La investigación usó los niveles de beta-amiloide como uno de los indicadores debido a que es una de las primeras señales para detectar alzhéimer. «Aunque aún desconocemos su función real», aclara Winer.

Según explica la Asociación por el Alzhéimer, cuando una persona tiene esta enfermedad, sus células cerebrales encargadas de mantener, procesar y almacenar información se deterioran y mueren. 

Una de las hipótesis actuales al respecto explica que el culpable de esta destrucción podría ser el cúmulo de proteínas como la beta-amiloide. Esta bloquearía la comunicación entre células cerebrales y por eso acaban muriendo.

Investigaciones anteriores han apuntado a que dormir ayuda precisamente a limitar la producción de este tipo de proteínas. De ser así, el vínculo entre un buen descanso y la prevención del alzhéimer cobraría aún más sentido.

«Para entender mejor la causa entre patrones del sueño, procesos biológicos y habilidades cognitivas, se tendrán que realizar más investigaciones», explica Laura Phipps, jefa de comunicaciones del Centro de Investigación del Alzhéimer en Reino Unido.

Phipps, que no ha tenido nada que ver con este estudio, cree que este se ha centrado demasiado en la duración del sueño en lugar de medir también la calidad del mismo. «Los investigadores no pudieron asegurar la calidad del descanso en las diferentes etapas del ciclo de sueño. Esto podría ser un factor importante para establecer la relación entre descansar y la salud mental».

Winer, el coordinador del estudio, está de acuerdo que aún queda trabajo por delante en este sector, pero reitera que los adultos de más edad deben cuidarse para tener un sueño de calidad.

«Las últimas pruebas al respecto, recomiendan dormir entre 7 y 9 horas«, explica Phipps. «Y cualquiera que sospeche de que su descanso se ve interrumpido o afectado debería hablar con su médico cuanto antes».

Daniel Cáceres