¿Es obligatorio dejar la llave en un parking público en la nueva normalidad?

En estos tiempos de Coronavirus… ¿estoy obligado a dejar la llave en un parking público? Tratamos de responder a nuevas preguntas que surgen de la nueva normalidad de la desescalada… y con situaciones igual de inéditas que nos encontramos cada día.

Debido a la pandemia de la Covid-19, desde todas partes se recomienda el uso del transporte privado, con independencia de la marca de coches que tengas… o de motos. Y por eso en AUTO BILD nos hemos querido aplicar el cuento… pero con sorpresas, y no siempre agradables.

Entramos en un aparcamiento público de Madrid, muy próximo al lugar al que nos dirigimos para hacer unas gestiones. Optamos por esta alternativa al trasporte colectivo con el fin de evitar, sobre todo, el autobús y el metro. Hay una ‘P’ blanca sobre fondo azul con ese reconfortante cartel verde de “libre”. Y, en efecto, hay muchas plazas ídem.

Casualmente, llevamos un Audi RS Q3 2020 de pruebas, valorado en más de 75.000 euros. Pero en ningún momento pensamos que el precio de este modelo -ni siquiera el logotipo del frontal- iban a ser relevantes en esta otra ‘prueba’ de la realidad sin fases -de momento-.



Primer obstáculo: el botón de entrada

El caso es que nada más entrar, en la barrera, ya nos encontramos con una máquina a la que no le es suficiente estar unos segundos “leyendo la matrícula” de nuestro coche. Nos pide que pulsemos el botón para que salga el tiquet y dejarnos pasar. Está bien, supongo que el robot no entiende de pandemias.

Pulso con el nudillo izquierdo; mientras se imprime, saco con la derecha mi gel desinfectante; lo aplico sobre el mismo, con cuidado que no se borre, y sobre la parte de mi mano que había estado en contacto con la máquina; luego, sobre las dos; elijo plaza y estaciono con cuidado.

Y cuando me coloco la mascarilla, recojo mis enseres y todo, bajo del coche, cierro y una voz me dice: “perdone, me tiene que dejar las llaves por si tengo que moverlo”. ¿PERDÓN? ¿En un momento en el que todavía no hay vacuna contra el coronavirus¿estoy obligado a dejar la llave en un parking público?

Una práctica de alto riesgo

Dejar las llaves al ‘aparcacoches’ es una vieja costumbre muy arraigada en diferentes establecimientos de nuestro país que, sin embargo, ahora supone una práctica de alto riesgo, si atendemos a las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y de los expertos en pandemias: mantener una distancia social de un mínimo de 1,5-2 metros, evitar los espacios cerradosno compartir objetosno respirar cercano toser ni estornudar sin taparse con el codo, no dejar la nariz al descubierto con la mascarilla más abajo de lo que debe…

¡De pronto, todo aquello se incumplía en una misma persona! La misma que pretendía acceder a un lugar tan sensible como el habitáculo de un coche. Y que costara mil euros o casi setenta y cinco veces más debía ser irrelevante.

Tras negarme, explicarle los motivos y constatar que había muchas plazas libres, el encargado del aparcamiento apartó un poco su propio vehículo y nos permitió estacionar en un lugar preciso y que nos llevásemos las llaves.

Su parking, sus normas

En realidad, los propietarios de estos establecimientos, aparentemente, no están incurriendo en ninguna ilegalidad: son sus normas de funcionamiento para aprovechar mejor un espacio reducido y poder dar servicio a más clientes. Además, se trata de un recinto privado no abierto al tráfico.

No obstante, aunque esta práctica también es propia de otros establecimientos como hoteles y restaurantes, en uno y otro caso, el titular se reserva el derecho de admisión de quien no quiera pasar por ese trámite. Los problemas tradicionalmente se han producido cuando había que circular unos metros por la vía pública y que, ante cualquier percance (desperfectos en el coche, colisión, infracciones de tráfico, hurtos y robos…), había que determinar la responsabilidad.

Hoy, además, ¿quién respondería ante un posible contagio? ¿Cómo se aislaría alguien que ha estado en contacto con tantas personas y tantos interiores de coche? ¿Y como se identificaría a los miembros de una cadena de transmisión ante un hipotético rebrote en ese establecimiento? ¡Pero si hasta en la nueva ITV está prohibido subirse o bajarse de los coches por parte de los operarios y de los propios conductores!

Casualmente, por todas partes se publicitaba un servicio de “limpieza y desinfección del coche con ozono” (por supuesto, con un sobrecoste)… que sería innecesario a todas luces si ningún extraño entrara a tu coche y lo manoseara.

Última dificultad y final feliz

Finalmente, todo se solucionó así, sin mayores complicaciones tras semejante ‘negociación’. Eso sí: el último paso tampoco exento de problemas, pues no admitían tarjeta de crédito, con lo que hubo que salir al exterior, sacar dinero en un cajero automático y compartir billetes de pago y monedas como cambio (también en contra de todas las recomendaciones sanitarias).

¡Objetivo cumplido! Pero ojo, que si das con alguien que no dé su brazo a torcer, siempre puedes volver a marcharte y buscar otra solución para estacionar tu vehículo. O llamar a la Policía si te pusieran pegas a la hora de dejarte marchar gratis o si la actitud de alguno de los presentes pusiera en riesgo tu salud.

*Artículo original publicado en Autobild.es

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