Las personas con autismo también aman, sienten y luchan por sus sueños

Si deseamos comprender a las personas con un trastorno del espectro autista, debemos estar dispuestos a entrar en su mundo y no a obligarles a entrar en el nuestro. Solo así descubriremos su luz interna y el fascinante potencial que se esconde en ellas.

Es un momento más que idóneo para reflexionar sobre algo: la inclusión de las personas con autismo aún no se ha logrado, seguimos sin atender todas sus necesidades y potencial; y lo que es más grave si cabe, la población sigue sin comprender cómo son los niños o los adultos con un trastorno del espectro autista (TEA)

Fue en el 2007 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió establecer una fecha para enfatizar la necesidad de contribuir a la mejora del día a día de estas personas. El propósito es favorecer no solo su integración, sino también que cada uno de ellos, dentro de su amplia singularidad, pueda disfrutar al máximo de la sociedad, de la vida, de sus sueños.

No podemos olvidar que esta afección neurológica y del desarrollo está dentro de un amplio espectro. Habrá personas con limitaciones más severas en cuanto a comunicación y autonomía y hay chicos y chicas con asperger que tienen destacables competencias intelectuales.

Cada persona es única, extraordinaria y necesitada de nuestra compresión para que pueda alcanzar la plenitud y la felicidad como cualquiera de nosotros.



Las personas con autismo en un mundo cada vez más complejo

La palabra “autista” se utiliza de forma peyorativa. Con ella se designa a la clásica persona alejada de la realidad. Se nos olvida que un ser humano no es una etiqueta y que existe una gran variabilidad de manifestaciones de esta condición neurológica.

Una que afecta a miles de personas que, aun habiendo llegado a la edad adulta, todavía no han recibido el diagnóstico y desconocen que también ellas entran dentro del espectro.

Un ejemplo, el CDC (Centre for Disease Control and Prevention) realizó una investigación para descubrir la incidencia de este trastorno en la población. En el 2008, se estimó que 1 de cada 88 niños presentaría esta condición. Una parte de ellos presentaría rasgos y comportamientos apenas perceptibles, otros son rápidamente identificados, bien por parte de la familia o en la propia escuela.

Por otro lado, a día de hoy, seguimos sin saber por qué en determinadas ocasiones, un bebé desarrolla una estructura cerebral tan particular. Una en la que hay una hiperconectividad, un exceso de cuerpos neuronales en la sustancia blanca, ramificaciones de las dendritas excesivamente densas y profundas…

Todo ello moldea un cerebro con problemas en el lenguaje, con alteraciones en los procesos ejecutivos como la atención, problemas en la sociabilidad, además de una clara hipersensibilidad sensorial.

Ahora bien, dentro de esas singularidades neurológicas con mayor o menor incidencia en cada individuo, hay algo que debemos tener presente. Las personas con autismo se emocionan, sienten, aman, sueñan...

Las personas con autismo y el mundo de las emociones

Las personas con autismo sienten emociones como cualquiera de nosotros. Pero eso sí, sentir no es lo mismo que comprender. Es más, lo que ocurre en gran parte de las veces es que se sienten superados por esos estados emocionales y no saben cómo manejarlos.

Asimismo, también pueden también identificar sentimientos en el resto de las personas; sin embargo, desconocen cómo reaccionar o qué hacer.

Captan las señales sociales, pero no las entienden. Observan, pero no llegan a ver o entender qué se espera de ellos en determinadas circunstancias. Pero eso, no significa que no las sientan. Tampoco significa que sean incapaces de querer o enamorarse.

Porque lo hacen, a su manera, con su lenguaje.

Empoderamiento del autismo

Las personas con autismo necesitan un empoderamiento social. En primer lugar, para recibir el respeto y el apoyo en esas personas con una condición más severa, como el síndrome de Rett o el síndrome de Heller. En segundo lugar, para que cada niño o adulto con Asperger o con un autismo más o menos funcional pueda desarrollar al máximo su potencial sintiéndose integrado.

Dentro de este valioso colectivo, hay personas y familias que merecen todo nuestro reconocimiento por cada esfuerzo realizado, por cada dificultad vencida. Así, el que una persona no use la comunicación verbal, por ejemplo, no significa que sea menos inteligente o no tenga nada que decir.

Asimismo, el empoderamiento de las personas con autismo necesita de otro punto de apoyo. Si deseamos comprenderles, tenemos que entrar de alguna manera en su mundo.

Gran parte de ellos no perciben el autismo como una discapacidad ni tampoco como un problema, porque no están rotos ni son defectuosos. Son diferentes, tienen competencias únicas, pudiendo sumar a favor de una sociedad que empieza a aceptar la diversidad.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater

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