Los 7 sistemas motivacionales de Panksepp

Las emociones condicionan nuestras acciones, nos llevan a realizar movimientos que influyen en nuestra conducta. Nos impulsan, nos motivan e invitan a movernos de un lugar emocional o conductual. En este contexto, queremos hablar de los 7 sistemas motivacionales de Panksepp.

Existen numerosas investigaciones sobre las emociones y la afectividad. Jaak Panksepp ha investigado este campo desde la psicología clínica y la neurociencia. Una de las características más relevantes de su obra es la investigación experimental en animales de laboratorio y su interés en las funciones neurobiológicas de las emociones, la afectividad y el juego.

Cuando pensamos en emociones, podemos referirnos a ellas como procesos simples dependientes de nuestra voluntad. Sin embargo, no todo control emocional nos exime de tener reacciones emocionales involuntarias, por lo que se trata de un fenómeno dinámico más complejo.

Panksepp y la neurociencia de la afectividad

Jaak Panksepp, psicólogo, psicobiólogo y neurocientífico introdujo el término de neurociencia de la afectividad para referirse a la rama científica que estudia los mecanismos neurales de las emocionesPanksepp clarificó que los sentimientos afectivos son procesos neurobiológicos distintos en términos anatómicos, neuroquímicos, etológicos y subjetivos.

Este valor subjetivo de los afectos, permite al organismo realizar elecciones conductuales, tales como encontrar comida cuando se está hambriento o compañía cuando se está solo. Por tanto, para Panksepp se trata de una comunicación bidireccional entre el cerebro y el cuerpo.

Así, las emociones están reguladas por el sistema nervioso autónomo y dirigidas por siete sistemas motivacionales. Panksepp investigó estos sistemas motivacionales de los cuales el ser humano comparte con los animales: incitan al movimiento o a una respuesta cognitiva y conductual, y cumplen una función determinada.



Los siete sistemas motivacionales de Panksepp

Jaak Panksepp delimitó 7 sistemas motivacionales que cubren nuestras necesidades, de manera que, en función de la situación, se activarán el/los sistemas motivacionales correspondientes. Aunque algunas emociones negativas pueden cumplir una función reguladora, podemos clasificar estos sistemas motivacionales, característicos por la predominancia de emociones positivos o negativas. Veamos cuales son:

Sistemas de emociones positivas

  • Curiosidad/búsqueda. Este sistema afectivo nos invita a movernos para buscar aquello que nos pueda satisfacer. Su activación se produce para cubrir un déficit, un anhelo o una necesidad. Cumple una función de exploración. La curiosidad emerge para iniciar la búsqueda de satisfacción, que no es otra que la búsqueda de la homeostasis o el equilibrio de nuestro organismo.
  • Juego. Este sistema es esencialmente mamífero. Se ha demostrado que los mamíferos aprendemos jugando y que el juego promueve las relaciones sociales. Se trata de un ensayo: jugando mejoramos nuestra capacidad, pero también aprendemos sobre nuestra limitaciones. Está relacionado con el sistema dopaminérgico de la búsqueda. Está vinculado al aprendizaje social y en especies primates con el desarrollo epigenético de sistemas complejos de comunicación, como las neuronas espejo.
  •  Deseo sexual/pasión. La pasión es una forma de gestionar el deseo sexual. En los animales, es el sistema que más se diferencia en función de sexos: mientras en las hembras los estrógenos facilitan la liberación de oxitocina en el SNC, en los machos el deseo sexual es mediado por la arginina-vasopresina, la cual es incrementada por la testosterona.
  • Crianza/cuidado fundamental del otro. Este sistema tiene una función fundamental en los mamíferos, está relacionado con la motivación de los padres para la protección. La empatía, la solidaridad y la ternura forman parte de este sistema. Por tanto, las relaciones que resultan reforzantes y generan una sensación de seguridad y confort, también se liberan opioides endógenos importantes.

Sistemas de emociones negativas

  • Temor/ansiedad. Es un sistema reptiliano, nos mantiene alerta y nos lleva a un estado de ansiedad alto. Mientras que en primer nivel nos lleva a la precaución, en su extremo, nos lleva a la parálisis. Es activado por la amígdala, y al igual que la ira, requiere de una respuesta neuroendocrina: la activación del eje hipotálamo-hipófisis y corteza adrenal, implicado en los cambios viscerales que produce la ansiedad.
  • Ira. Es un sistema que media los sentimientos de enojo y frustración. Es un sistema antagónico al de búsqueda y satisfacción, ya que en el caso de los animales, no atacan durante experiencias reforzantes o satisfactorias. La ira está asociada a una activación
  • alta del sistema nervioso simpático y suele estar relacionado con el sistema de temor.
  • Pánico / aflicción / angustia. Este sistema activa la tristeza, abandono y pérdida. Es el extremo al pánico relacionado con ser abandonado. Es un sistema motivacional que nos lleva a poder experimentar el miedo a la pérdida y el dolor como activador. Está vinculado a poder soportar y manejar las pérdidas.

En resumen, podemos experimentar respuestas emocionales diferentes, inherentes a los siete sistemas motivacionales que existen en los mamíferos. Estos sistemas motivacionales están asociados y tienen una fuerza muy grande.

Algunos, como el juego o la curiosidad, nos resultan positivos, y por tanto, producen el mismo efecto positivo en el plano emocional. Otros, como el sistema motivacional de pánico o de ira, nos producen emociones negativas; sin embargo, resultan tan necesarios para poder soportar otras emociones, como las del dolor y las pérdidas.

El descubrimiento de estos 7 sistemas motivacionales supuso un avance en el entendimiento de los mecanismos neurobiológicos de las emociones y la afectividad.

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Barreiro

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