Los estudios nos dicen que lo importante no son los pormenores formales, sino las expectativas y necesidades de cada miembro de la pareja. Ninguno de esos compromisos está exento de problemas ni tampoco garantiza la permanencia del vínculo.
Cuando una pareja decide pasar al siguiente nivel, con frecuencia se enfrenta a un dilema: ¿matrimonio o unión libre? Por supuesto, quienes están muy apegados a los valores religiosos no tienen nada que decidir, ya que sus creencias tienen una respuesta para esa pregunta. Los menos religiosos y los escépticos sí suelen sopesar las dos alternativas.
A veces, el dilema entre matrimonio o unión libre se aborda desde lo más periférico y se banaliza. En realidad, no se trata de elegir entre firmar o no firmar papeles, sino de estructurar un tipo particular de compromiso entre dos personas que se aman y han decidido convivir.
Tampoco se trata de “darle gusto” a la sociedad o a las convenciones, sino de marcar unos parámetros para la convivencia. La elección entre matrimonio o unión libre va a darle forma, en gran medida, al tipo de relación, y también tendrá diferentes efectos legales y sobre los hijos. ¿Cómo abordar esa decisión?
¿Matrimonio o unión libre?
Frente al dilema entre matrimonio o unión libre, lo primero es señalar las diferencias entre estos dos tipos de unión. El matrimonio cuenta con unos parámetros más definidos. La figura religiosa o el juez señalan expresamente los compromisos a los que se sujetan las dos personas que se unen.
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En términos generales, el matrimonio significa una promesa de fidelidad y lealtad, básicamente. Ambos se comprometen, religiosa o civilmente, a no sobrepasar ciertos límites. De la misma forma, en el matrimonio religioso suele haber una promesa definitiva: “hasta que la muerte los separe”.
En las uniones civiles también son comunes las fórmulas que aluden a la intención de ambas partes de darle permanencia al vínculo. En un mundo tan cambiante como en el que estamos, ese compromiso, explícito o implícito, de mantener la unión indefinidamente es quizás lo que más incomoda a muchas parejas.
En la unión libre, entre tanto, suele primar la existencia de unos parámetros imprecisos. Lo más común es que la pareja tenga más expectativas que compromisos. La unión se lleva a cabo de hecho y ambos están abiertos “a ver qué sucede”. Las cargas se van acomodando por el camino, dependiendo de la forma como fluya la relación.
Ventajas y desventajas del matrimonio
Precisamente por lo explícito y puntual del compromiso, los que se casan pisan sobre un terreno más firme. Han declarado formalmente su voluntad de cumplir con unos acuerdos y apuestan a la estabilidad de la unión. En ese sentido, el matrimonio protege, hasta cierto punto, de la incertidumbre.
En el matrimonio se asume, o debería asumirse, una idea de amor que no reposa solamente en la vivacidad del sentimiento, sino en la decisión de los involucrados. Es decir que la unión no se basa solamente en el afecto mutuo, sino que a este se le suma una determinación racional de la voluntad.
Por contrapartida, muchas parejas, especialmente en los tiempos actuales, señalan que esa suerte de “certeza” frente a la unión, le resta encanto a la misma. De hecho, las estadísticas señalan que en muchos lugares hay mayor número de separaciones entre quienes se casan, que entre los que viven en unión libre. Quizás esto se deba a que, finalmente, los avatares sentimentales priman sobre la decisión.
Ventajas y desventajas de la unión libre
La unión libre, como su nombre lo dice, proporciona un marco mucho más amplio, al menos en principio. Es un espacio en donde “todo puede pasar” y, por lo mismo, la ausencia de certezas ayuda a que el entusiasmo mutuo tenga mayor aliento. Ni el uno, ni el otro están seguros de que la relación permanecerá y esto puede motivar a cultivarla con más esmero.
Así mismo, en la unión libre existe implícitamente la posibilidad de estructurar y reestructurar acuerdos y parámetros. Aunque esto también puede suceder en un matrimonio, la convivencia de hecho tolera más fácilmente los cambios. También hace mucho más sencillo, desde el punto de vista formal, la ruptura del compromiso.
Por contrapartida, la falta de definición puede dar lugar a equívocos, a ligerezas y, a veces, a una falta de estabilidad. En las primeras etapas esto puede resultar estimulante, pero cuando el amor deja de echar a volar mariposas en el estómago, las cosas pueden complicarse.
Finalmente, lo que determina el éxito de una unión de pareja no es en sí misma la decisión entre matrimonio o unión libre, sino muchos otros factores. Aun así, el tema sí tendría que abordarse antes de tomar una u otra opción. La franqueza es fundamental. También el suficiente realismo como para saber que ambos tipos de unión requerirán de concesiones y tendrán dificultades.