Principales recomendaciones a seguir para reducir los gastos que se tienen en pareja

Tener hábitos financieros no solo puede hacerse de manera individual, sino que también es fundamental en la vida en pareja.

Muchas personas tienen las cuentas en común con sus cónyuges, novios o novias, y eso puede trastocar mucho el ahorro si no se siguen los pasos adecuados.

Si llevar una economía individual puede resultar complicado desde el punto de vista de las finanzas personales, cuando se suma una segunda persona pueden cometerse algunos errores financieros si se llevan a cabo algunas prácticas que son nocivas para tu bolsillo.

Pero todo tiene solución, por supuesto.

Pese a que pueda ser muy difícil controlar los gastos, es vital para tener éxito económico en pareja que exista una disposición a trabajar juntos y a comprometerse. Hay que pensar en equipo, puesto que el gasto innecesario es el oponente común que ambos tienen que ser capaces de vencer.

Llegar a acuerdos es el propósito más determinante dentro de la familia. Puede determinar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

A continuación, puedes echar un vistazo a algunos pasos recomendables que seguir para que los gastos en pareja se puedan ver reducidos y que la economía doméstica goce de la mayor salud posible.



Las metas en común son fundamentales

Lo primero de todo es sentarse para ver cuál es el objetivo que hay que trazarse. Para ello hay que hacer una planificación y elaborar un presupuesto conjunto. Ver qué gastos son irrenunciables y cuáles son los caprichos comunes que no queréis desterrar: viajes, comidas en algún restaurante, algunas compras, etc.

Poner las cosas en común es fundamental para ver hasta dónde puede alcanzar realmente el dinero sin trastocar las finanzas personales.

En este sentido, hay que ver cuáles son las prioridades. Es muy probable que compartáis los mismos valores. Eso será útil cuando estés decidiendo en qué seguir gastando y en qué se ha de recortar. Y esto es fundamental incluso si luego decides separar tus cuentas.

Hay que definir cuáles son los gastos excesivos

Tras ver las prioridades claras de las dos partes, es muy sencillo saber identificar los gastos útiles y los que son un derroche de dinero.

Una de las partidas necesarias para los 2, por ejemplo, puede ser la que se destine a los viajes. Pues bien, todo es posible si se elabora un presupuesto que establezca una cantidad anual que se use para dicho propósito. Por eso, eso es necesario ver lo que realmente se disfruta y lo que no.

Si no se genera un gran disfrute saliendo a comer o cenar fuera, ya sabes que es un área en el que puedes recortar. De esta manera, se trata de ver los conceptos en los que no os resulta que existe un especial atractivo para ver los gastos en los que se está derrochando más capital de una forma innecesaria.

No intentes pasar al siguiente paso hasta que estéis de acuerdo con los términos y prioridades de lo que supone un gasto excesivo para la economía familiar.

Reúnete mensualmente para definir ideas

Este supone el paso más crítico. Tienes que programar un tiempo determinado cada mes para discutir el progreso de tus finanzas personales.

Se puede hacer observando los extractos bancarios y las tarjetas de crédito todos de manera mensual. También, se puede tener este tipo de reuniones con tus hijos. En definitiva, se trata de discutir por qué se han hecho ciertas compras y de ofrecer ideas sobre cómo podéis hacerlo mejor. Un balance mensual, como sucede con muchas empresas.

Lleva un registro de las finanzas personales

Una vez que haya acordado sus objetivos y hayas definido qué es el gasto excesivo, el siguiente paso es configurar un sistema para que sepas si vas o no por el buen camino.

Hay varias fórmulas que puedes utilizar para hacer esto. En esta línea, es recomendable hacer un presupuesto. Es una herramienta muy económica que ayuda a involucrar a toda mi familia en el proceso de seguimiento.

Hay que estar preparados para los malos tiempos

No en todas épocas del año se gasta lo mismo ni siempre se goza de la misma salud económica. En verano, por ejemplo, se tiende a gastar más.

Ciertamente se pueden reducir algunos de los gastos, pero también se puede corregir la dinámica a medida que avanza el mes. Hay algunas aplicaciones móviles que pueden ayudar en ese sentido.

Además, puedes recurrir a la reunión mensual para volver a reajustar las cuentas si se ha producido una distorsión del capital entrante.

Héctor Chamizo