Qué es el jamais vu, el inquietante fenómeno contrario al déjà vu

Seguramente te haya pasado en alguna ocasión: piensas o dices en alto una palabra común varias veces y de repente, se produce algo espeluznante: deja de sonarte tan familiar y sientes la extrañeza en tus propias carnes. Lo mismo te puede suceder con una persona, lugar o situación. Se trata de un fenómeno llamado jamais vu y se trata, precisamente, de lo contrario a un déjà vu.

Una investigación reciente, ganadora del Premio Ig Nobel 2023 en la categoría de literatura, ahonda en la explicación de este fenómeno, tal y como describe un artículo científico publicado por los investigadores en The Conversation.

«Hemos descubierto que el déjà vu es en realidad una ventana al funcionamiento de nuestro sistema de memoria», explican Akira O’Connor y Christopher Moulin. Ellos han descubierto que el fenómeno surge cuando la parte del cerebro que detecta familiaridad se desincroniza con la realidad. El déjà vu es la señal que alerta sobre esta rareza: una especie de «verificación de hechos» para la memoria.

El jamais vu puede implicar desorientarte en un lugar conocido, que un músico se pierda en un paisaje musical familiar o mirar una cara y encontrarla repentinamente inusual o ajena. Las personas que lo padecen lo describen como más inquietante y espeluznante que el déjà vu. Implica una especie de reinicio posterior y causa mucha extrañeza.

Desde Psicología y Mente destacan que el fenómeno guarda relación con la desrealización: los pacientes la definen como un tipo de nube o niebla sensorial que los distancia de la situación que están percibiendo. En numerosas veces se ha asociado con ciertos tipos de afasia, de amnesia y de epilepsia, pero le sucede a gente sin ninguna clase de patología.

Experimentos de repetición en laboratorio

Los autores realizaron varios experimentos: en el primero, 94 estudiantes universitarios dedicaron su tiempo a escribir repetidamente la misma palabra. Lo hicieron con doce palabras diferentes que iban desde las más comunes, como «puerta», hasta otras menos comunes como «césped».

Los participantes debían copiar la palabra lo más rápido posible, pero se les permitía detenerse por razones como sentirse raros, aburridos o dolor de mano. Parar debido a la extrañeza fue la opción más común: cerca del 70% se detuvo al menos una vez debido al jamais vu. Esto generalmente ocurría después de aproximadamente un minuto (33 repeticiones) y con palabras familiares.

En un segundo experimento usaron una palabra más común: «el». En este caso, el 55% de las personas dejaron de escribir debido al jamais vu, y después de 27 repeticiones. 

Las experiencias eran descritas como pérdida del control de la mano, pérdida del significado cuanto más los miras o «no es realmente una palabra, pero alguien me engaña para hacerme pensar que lo es».

El trabajo científico tiene detrás un trabajo de 15 años. Uno de los autores, Chris, había percibido que las líneas que le habían pedido que escribiera repetidamente como castigo en la escuela secundaria lo hacían sentir extraño, como si no fuera real.

Es una comprobación de la realidad

La contribución especial de este artículo es que las transformaciones y pérdidas de significado en la repetición van acompañadas de un sentimiento particular: jamais vu. Esta es la señal de que algo es demasiado repetitivo o automático. Precisamente, la sensación de irrealidad es una comprobación de la realidad.

Los científicos destacan que tiene sentido: sirve para que el sistema cognitivo permanezca flexible, permitiendo dirigir la atención a donde sea necesario en lugar de perdernos en tareas repetitivas durante demasiado tiempo. La principal explicación tras el fenómeno es la saciedad: la representación se sobrecarga hasta volverse absurda.

También se produce un «efecto de transformación verbal», mediante el cual repetir una palabra una y otra vez activa a los llamados vecinos, de modo que se escuchan otras similares. También podría ayudar a entender el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), por el cual muchas personas miran fijamente objetos de forma compulsiva, como anillos de gas encendidos.

«Si comprobar repetidamente que la puerta está cerrada hace que la tarea pierda sentido, significará que será difícil saber si la puerta está cerrada y, por lo tanto, comenzará un círculo vicioso», destaca el artículo.

Andrea Núñez-Torrón Stock

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