Relaciones afectivas en las personas emocionalmente intensas y sensibles

Las personas emocionalmente intensas y sensibles son apasionadas, intuitivas y enérgicas. Si hay algo que les cuesta, es encontrar a alguien que sea compatible con ellas.

Las relaciones afectivas en las personas emocionalmente intensas y sensibles están llenas de desafíos. No es fácil construir un vínculo de pareja cuando la vida se siente con tanta profundidad, cuando las inquietudes son múltiples y los deseos por hacer cosas, aprender y experimentar se acumulan de manera constante.

Estas personas lo primero que sienten es que el ser amado no “vibra” a su mismo nivel. A menudo, se percibe que el otro no siente, disfruta o conecta con las cosas de la misma manera. Esa pequeña desarmonía puede ser aceptada al principio, pero poco a poco puede convertirse en una brecha por donde se escapa la complicidad.

La realidad para la figura emocionalmente intensa discurre muy deprisa. Los anhelos son muchos y, tarde o temprano, se da cuenta de que va a una velocidad diferente respecto a su pareja. Los obstáculos que suelen aparecer en estos lazos relacionales son muchos, pero siempre hay posibilidades de solucionarlos si hay voluntad por ambas partes.



Las personas emocionalmente intensas y sensibles son apasionadas, intentan ir siempre más allá de lo aparente, se focalizan en lo sutil para llegar a lo profundo… No es fácil entenderlas y tampoco convivir con ellas.

¿Cómo son las relaciones afectivas en las personas emocionalmente intensas y sensibles?

“Demasiado intensos, exagerados, cambiantes, apasionados…”. Las relaciones afectivas en las personas emocionalmente intensas y sensibles se llenan a menudo de epítetos a los que acaban acostumbrándose. Saben que comparados con los demás, procesan la realidad de otra manera y esto ocasiona disonancias. Familia, amigos, compañeros de trabajo… Todos les han comentado alguna vez lo singulares que resultan.

Por ello, cuando inician un vínculo de pareja es común que estas particularidades en su personalidad se hagan más palpables. Asimismo, es importante señalar que este perfil está más presente de lo que pensamos en nuestra población. Trabajos de investigación, como los llevados a cabo en la Universidad de Vanderbitt (Tennessee) y el hospital de Massachusetts nos señalan algo importante.

Disponemos de escalas para su detección y sabemos, por ejemplo, que es un tipo de personalidad en la que se combina la extroversión y el neuroticismo. Por tanto, pueden ir de la efusividad más alegre a las crisis experienciales e incluso la depresión.

Veamos cómo son las relaciones afectivas en las personas emocionalmente intensas y sensibles.

Encontrar a alguien emocional e intelectualmente compatible

¿Quién no sueña con encontrar a alguien que conecte con nosotros tanto en lo emocional como en lo intelectual? De algún modo, todos aspiramos a esto. Sin embargo, la personalidad intensa y sensible lo necesita en mayor grado:

  • Son personas muy románticas que sienten el amor con gran efusividad. Para ellas cualquier instante compartido con el ser amado es trascendente. Por eso necesitan a alguien que esté al mismo nivel, que sienta y viva las cosas de igual modo.
  • Las personas emocionalmente intensas y sensible son muy curiosas y ávidas de conocimiento. Son inquietas y muy dinámicas, anhelan aprender y descubrir cosas nuevas. Necesitan personas que estén al mismo nivel intelectual, que tengan la misma avidez por el conocimiento.


Se aburren con facilidad si no tienen a su lado a alguien similar

Las relaciones afectivas en las personas emocionalmente intensas y sensibles son complicadas por un hecho muy concreto. Quieren sentir la vida siempre con gran intensidad y que todo sea significativo, mágico, trascendente… No les agrada la rutina ni esa cotidianidad a nivel relacional en la que a veces se da todo por sentado y surge la monotonía. 

Necesitan que todo sea efusivo, intenso, auténtico y vívido. Esto hace que, a veces, cuando la pareja no responde a sus necesidades busquen la compañía de sus amistades. Poco a poco, al descubrir que el ser amado no está en esa sincronía energética, emocional y experiencial, surge la decepción.

Su pareja no entiende sus particularidades y sus altibajos emocionales

A este tipo de personalidades les molestan los sonidos, luces y olores fuertes. Los pequeños enfados y hasta determinados gestos de la pareja les duelen de manera intensa. Tienes dolores físicos con frecuencia, migrañas, malestares digestivos por la clásica somatización emocional… Todo ello son realidades que su pareja no entiende.

Buscan profundidad en un mundo superficial

Resulta difícil amar de manera profunda en un mundo demasiado superficial. Por ello, suelen sentirse incomprendidos y raros a los ojos de los demás.

El peso de ser una esponja emocional: las decepciones que abocan a la depresión y las crisis existenciales

Trabajos de investigación, como los realizados por la doctora Elaine Aron en el departamento de ciencias psicológicas y cerebrales de la Universidad de California, hablan de esa vulnerabilidad del cerebro en las personas muy emocionales. El mundo se procesa de manera intensa, en especial, cuando no saben ni pueden poner límites y toda emoción ajena impacta en ellos de manera profunda.

Toda palabra, gesto o actitud de la pareja es leída de manera milimétrica y esto siempre ocasiona sufrimiento. Las peleas duelen de manera devastadora, al igual que las decepciones continuadas. Todas estas realidades les abocan a menudo a sufrir profundas crisis existenciales que terminan a veces en trastornos depresivos.

Las relaciones afectivas en las personas emocionalmente intensas y sensibles son complejas. Es común llegar a pensar que eso llamado “amor” no es para ellas, que enamorarse es sinónimo de sufrimiento. Sin embargo, poco a poco van teniendo claro dónde están los límites y qué tipo de perfil es el más idóneo para ellas.

Amar es una experiencia que siempre valdrá la pena y, tarde o temprano, llega el compañero de viaje idóneo.

Valeria Sabater