He cancelado Netflix después de 14 años: siento que es el fin de una era

Empecé a recibir los sobres rojos de Netflix por correo en 2009.

Al principio, alquilaba películas clásicas que no podía encontrar o que no podía alquilar en mi Blockbuster local, como Bullitt y Charada. A medida que el catálogo de streaming se ampliaba, descubrí series como Doctor Who y Weeds, y redescubrí viejos favoritos que era demasiado joven para apreciar cuando se emitieron por primera vez, como Twin Peaks.

Cuando Netflix empezó a producir sus propios programas, a menudo me despertaba a medianoche (o me quedaba despierta hasta medianoche) para ver los nuevos episodios. Me serví una copa de champán con el que ahora es mi marido cuando Netflix resucitó Arrested Development.

Pero, últimamente, cada vez veo menos Netflix. Mi familia, que había estado usando mi cuenta desde que los introduje en el streamer, era la principal razón por la que seguía pagando por el servicio a pesar de estar suscrita también a Peacock, Max, Prime Video y, a veces, Apple TV+, Disney+ y Paramount+.

Cuando Netflix tomó medidas drásticas contra el uso compartido de contraseñas y mis padres y mi hermano obtuvieron su propia cuenta, me di cuenta de que yo misma no había visto Netflix en más de dos meses (siendo curiosamente lo último que vi el final de Yo nunca). Y antes de eso, hacía más de un mes que no veía nada: si acaso, viejos episodios de The Great British Baking Show. La última serie nueva de Netflix que realmente me enganchó fue Miércoles en 2022.

Por eso, en agosto cancelé mi cuenta de Netflix tras 14 años de suscripción.

Fue triste decir adiós a algo que había sido una constante durante gran parte de mi vida adulta. Puede que fuera el primer servicio que pagué por mi cuenta. Me hizo compañía la primera noche que me mudé definitivamente de casa de mis padres. Ha formado parte de muchas noches de cita, noches de chicas y viajes; he visto streaming en Nueva York y Bélgica.

Cuando mi marido unió su cuenta de Netflix a la mía, fue casi un paso tan importante en nuestra relación como irnos a vivir juntos. Allí descubrimos nuestro amor mutuo por Top Gear y, por extensión, por la Fórmula 1, por la que Netflix pareció recompensarnos muchos años después con Drive to Survive.

Para ser sincera, probablemente yo también desarrollé algunos malos hábitos gracias a Netflix. Veo mucha televisión. Muchísima. Así es como me relajo. Y aunque siempre ha sido así, me incliné más a hacerlo cuando Netflix me dio lo que parecía que era un acceso ilimitado. Ese acceso se ha ampliado y fragmentado con cada nuevo servicio de streaming.

Solía dormirme con The Office cuando estaba en Netflix. Ahora, todavía me duermo con The Office, pero en Peacock.

Probablemente lo mío con Netflix no sea un adiós definitivo. Es posible que vuelva cuando se estrene la próxima temporada de Miércoles o The Sandman, o cuando finalmente se estrene el final de Stranger Things.

En su correo, Netflix también me dijo que borraría mi historial de usuaria si no volvía en un plazo de 10 meses y, como habrás adivinado al leer esto, se trata precisamente del tipo de cosa que me cuesta mucho dejar pasar. Sin embargo, por otro lado una parte de mí también piensa que hacer tabla rasa con Netfllix podría resultar… liberador.

Aun así, siento que es el final de una era en mi vida, más que cuando cancelé la televisión por cable, que heredé y a la que no tenía ningún apego emocional. Netflix, por contra, ha sido algo que yo he defendido públicamente, entreteniéndome en dar a conocer a amigos y familiares el servicio y sus nuevos programas y películas.

Aunque las enérgicas medidas de Netflix contra las contraseñas compartidas han sido en gran medida buenas para el negocio, para mí el servicio es ahora demasiado caro y el contenido demasiado inconsistente.

Lo conecto y desconecto cuando hay nuevos estrenos que quiero ver, como hago con Apple TV+ y Disney+. Este comportamiento es cada vez más común a medida que la gente como yo hace malabarismos con más suscripciones, para frustración de muchos streamers.

Pero no creo que Netflix vuelva a ser mi servicio de cabecera para las noches de cine, para ponerme al día con mis series favoritas o simplemente para ver algo cómodamente, como lo había sido durante tantos años.

David Vázquez

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