2024, ¿el año en el que a Apple se le acabará (quizás) la «baraka»?

El cambio de año ha sido bastante desastroso para una empresa, Apple, que ha tenido invariablemente la buena fortuna a su vera en los últimos años. Tras perder el litigio por una patente, la empresa de la manzana se vio obligada poco antes de Navidad a dar el alto a la comercialización en Estados Unidos de las últimas versiones del Apple Watch y los precios de sus títulos comenzaron el año sufriendo un fuerte prolapso en los mercados bursátiles.

En 2024 pintan bastos para Apple, la misma compañía que hasta hace poco convertía en oro todo lo que tocaba. Que dos importantes analistas hayan tenido a bien sacar tarjeta roja a las acciones de Apple, esas que eran otrora una inversión segura, podría ser el principio del fin de la «baraka» que ha acompañado invariablemente en los últimos años a la empresa de la manzana. Después de que Barclays Institute castigara a las acciones de Apple con un «rating» negativo y el analista Harsh Kumar Piper Sandler concediera a los títulos de la compañía un «rating» neutral, la empresa liderada por Tim Cook perdió el 6,4% de su valor en la bolsa, el equivalente a 181.000 millones de dólares.

Más allá de los «ratings» desfavorables de Barclays Institute y Piper Sandler, lo cierto es que Apple podría estar a punto de inaugurar una época de vacas flacas. En China la compañía de Cupertino tiene que bregar con cada vez más competencia en el mercado de los smartphones y debe lidiar asimismo con sanciones gubernamentales. Los empleados de las empresas públicas y de las agencias gubernamentales chinas tienen, de hecho, prohibido utilizar los productos de Apple.

Además, la hasta ahora lucrativa división de servicios de la compañía afronta riesgos debido a controles económicos y políticos más estrictos. En Europa, por lo pronto, a Apple no le ha quedado más remedio que tolerar los usuarios del iPhone puedan descargar aplicaciones al margen de la App Store. Y en su Estados Unidos natal la empresa de la manzana afronta una amenaza similar. Las autoridades de la competencia allende los mares están investigando actualmente los pagos efectuados por Alphabet a Apple para garantizar que Google sea el buscador por defecto en el navegador Safari. Si las autoridades estiman que esa colaboración transgrede la competencia, la empresa capitaneada por Tim Cook podría quedarse huérfana de miles de millones de dólares en ingresos.

¿Bastará el todopoderoso iPhone para seguir tirando del carro de Apple?

Estos riesgos estructurales no significan, no obstante, necesariamente que Apple haya iniciado una espiral hacia abajo, explica Santiago Campillo-Lundbeck en un artículo para Horizont. El precio de los títulos de la compañía continuó pegando el estirón en 2023, aun cuando la compañía se enfrentó a una caída en su facturación y en sus beneficios durante los últimos cuatro trimestres. Es perfectamente concebible que la cuenta de resultados de Apple salve los muebles (una vez más) gracias al producto de más relumbrón de la compañía: el iPhone. Si bien el mercado global de los smartphones se ha contraído, el segmento de los teléfonos inteligentes premium se las han ingeniado para seguir creciendo. Y Apple es líder indiscutible en este segmento.

No hay que olvidar tampoco que la marca Apple continúa siendo dueña de muchísimo atractivo. La empresa se ha ganado a pulso el estatus de favorita en el volátil mercado tecnológico y lleva protagonizando un crecimiento sostenido desde hace décadas.

Sin embargo, la filosofía que tan bien funcionó bajo la batuta de Steve Jobs, que amalgamó tecnología de naturaleza «user-friendly» con una fenomenal visión para comercializar servicios directamente vinculados a esa tecnología, está dando síntomas de fatiga. El iPhone fue, por ejemplo, un éxito de dimensiones colosales porque Steve Jobs lo concibió como una sensacional máquina de generar dinero a través de la App Store. Y algo similar sucedió con el iPod, que inauguró una forma totalmente revolucionaria de comercializar música (que fue la que procuró en último término pingües beneficios a Apple).

Tim Cook, el sucesor de Steve Jobs, está siendo, por el contrario, mucho menos afortunado poniendo en práctica la filosofía de Apple, argumenta Campillo-Lundbeck. El cacareado coche de la empresa de Cupertino ha terminado topándose de bruces con el fracaso debido a la desconfianza de fabricantes ya establecidos en el mercado automovilístico, que no han querido repetir los mismos errores cometidos en su día por la industria de la música en la transición hacia la digitalización. Con el Apple Watch Cook sí ha conquistado con éxito el mercado de los «wearables», pero el mercado de los servicios médicos asociados a ese reloj inteligente no ha hecho sino salir del cascarón. Y en el cada vez más competitivo mercado del vídeo en streaming los de Cupertino ocupan por ahora solo un pequeñísimo nicho pese a las grandes y prestigiosas producciones nacidas del vientre de Apple TV+.

Apple afronta actualmente muchísima presión y debe sacarse de la chistera una innovación de nueva hornada que le permita seguir pegando el estirón. La empresa de la manzana parece haber fijado la mirada (probablemente demasiado tarde) en la cada vez más ubicua inteligencia artificial (IA) y estaría desarrollando actualmente un modelo de lenguaje que debutaría previsiblemente este año.

¿Son la Vision Pro la próxima revolución tecnológica de Apple?

La última gran innovación de Apple son las gafas de realidad mixta Vision Pro, cuyo lanzamiento tendrá lugar previsiblemente en Estados Unidos el próximo mes de febrero. Sin embargo, con un oneroso precio de 3.499 dólares, el dispositivo de marras lo tendrá difícil para conquistar el éxito en un entorno adverso en el plano económico.

Con las Vision Pro Tim Cook podría inaugurar un nuevo capítulo desde el punto de vista de la innovación en Apple. Sin embargo, está por ver si las gafas son suficientemente ligeras para ser utilizadas durante horas (y también si su batería aguanta un uso tan prolongado).

Y aun cuando las Vision Pro de Apple sean realmente aptas para su uso cotidiano, los universos virtuales en los que estas echan anclas están aún en pañales. Además, no está claro si el usuario estará realmente dispuesto a ponerse un «headset» para acometer todo tipo de tareas, tanto profesionales como vinculadas al entretenimiento.

Por otra parte, y aun cuando las Vision Pro terminen convirtiéndose en un éxito rotundo para Apple, hay quienes creen que la empresa de la manzana está descuidando quizás su producto estrella: el iPhone. Y es que, aunque el iPhone se renueva cada año, ninguna de sus innovaciones son realmente rompedoras, si las comparamos al menos con las de sus rivales, subraya Campillo-Lundbeck. Marcas como Samsung, LG y Honor están apostando por los teléfonos plegables, Fairfone lo está haciendo por los smartphones modulares y susceptibles de ser reparados, y los dispositivos de Nothing, cuyo diseño es transparente, tienen quizás el factor «wow» que le falta al iPhone (desde el punto de vista del diseño al menos).

Hay además startups como Humane AI que fusionan la tecnología «wearable» con la realidad aumentada y prometen convertir los smartphones en absolutamente superfluos. Entretanto, Apple parece vivir al margen de la revolución que se está gestando a sus espaldas y centra sus esfuerzos en mejorar el rendimiento de la cámara de su iPhone.

Ninguna de las marcas que disputan el liderato al iPhone ha puesto sobre la mesa una solución suficientemente revolucionaria como para propiciar un divorcio entre el smartphone de Apple y sus enardecidos fans. Sin embargo, también BlackBerry contó en su día con una nutrida legión de seguidores en todo el mundo hasta que entraron en escena Apple y su hoy ubicuo iPhone y le arrebataron el liderazgo.

Esther Lastra

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