Sam Altman ha aclarado este jueves algunos malentendidos surgidos en el ecosistema de las redes sociales. Al hacerlo, el consejero delegado de OpenAI ha parecido anunciar una nueva línea de negocio potencialmente enorme para la empresa emergente. “También estamos explorando formas de vender más directamente capacidad de cómputo a otras empresas (y personas); estamos bastante seguros de que el mundo va a necesitar mucha ‘nube de IA’, y estamos entusiasmados por poder ofrecerla”, ha escrito Altman en X.
Esto sugiere que OpenAI podría estar planteándose convertirse en proveedor de servicios en la nube por derecho propio. Eso situaría a la startup de IA en competencia directa con gigantes del sector como Microsoft Azure, Amazon Web Services y Google Cloud Platform. Nunca antes había visto a OpenAI hablar con tanta claridad sobre la posibilidad de crear un negocio así. He preguntado a portavoces de la empresa si podían hacer comentarios o aclaraciones, pero no he recibido respuesta antes de la publicación de este artículo.
La directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, ya dejó entrever algo similar en septiembre. Como advertencia ante una posible competencia futura, afirmó que los proveedores de la nube “están aprendiendo a costa nuestra”, y que quiere asegurarse de que OpenAI no esté regalando sus conocimientos en IA a estos gigantes tecnológicos.
¿Cómo va a pagar OpenAI?
Aunque los comentarios de Altman del jueves estaban destinados a aclarar malentendidos, también abordaban una cuestión mucho más importante que sobrevuela todo el mercado: ¿cómo va a pagar OpenAI los más de un billón de dólares en acuerdos de infraestructura de IA que ha firmado recientemente? Una vía potencial sería convertirse en un gran proveedor de servicios en la nube.
A gran escala, estos negocios son máquinas de generar dinero sin precedentes. Si vas a gastar más de un billón de dólares en chips de IA, equipos de red y gigantescos centros de datos, una forma relativamente rápida de recuperar esa inversión es alquilando esos recursos de cómputo a otras empresas. Por eso los inversores están (¡relativamente!) menos preocupados por Microsoft, Amazon y Google en estos momentos.
Ya cuentan con enormes modelos de negocio en la nube que les permiten rentabilizar sus inversiones en infraestructura. Si no se tiene un negocio en la nube, el futuro es más incierto. Tomemos como ejemplo Meta. Aunque también está invirtiendo miles de millones de dólares en centros de datos y equipos técnicos, no dispone de un servicio en la nube, por lo que carece de una vía clara para obtener un retorno rápido de esa fuerte inversión.
Esta es una de las razones por las que las acciones de Meta han caído recientemente. El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, aún no tiene una respuesta lo suficientemente clara sobre cómo va a rentabilizar toda esa inversión en infraestructura. OpenAI, en realidad, podría estar en una situación aún más delicada que Meta. Construir un negocio sólido en la nube podría calmar parte de la preocupación de los inversores sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial.
Traducido por: Daniel Alonso Viña











