Disney en pie de guerra contra Youtube: una disputa de tarifas encubre la encarnizada lucha por el mercado de la televisión de pago

En las últimas semanas la industria del entretenimiento estadounidense ha sido testigo de una nueva disputa entre dos titanes del sector: Disney y YouTube TV. ¿El motivo? Las severas discrepancias sobre el precio de los derechos de transmisión del contenido de la primera en el servicio que proporciona la segunda. La imposibilidad de alcanzar un acuerdo ha dejado a millones de suscriptores de YouTube TV sin acceso a canales como ABC o ESPN, buques insignia del negocio televisivo de Disney.  Este enfrentamiento ilustra las tensiones de un panorama mediático en el que el modelo de distribución tradicional se rebela con las nuevas prácticas de las plataformas digitales

Youtube TV, de light bundle a gigante del entretenimiento

Para comprender la amenaza que Youtube TV representa para Disney (y que ha motivado esta ruptura de negociaciones) es importante comprender qué es y cómo ha evolucionado desde su lanzamiento. YouTube TV se lanzó a principios de 2017 como un MVPD, acrónimo en inglés de distribuidor de programación de vídeo multicanal o televisión de pago. Se trata de empresas que ofrecen acceso a una selección de canales a través del pago de una suscripción. Tradicionalmente estos servicios usaban tres tipos de tecnología: cable, satélite o fibra óptica/IPTV (el caso de Movistar Plus+ en España). YouTube TV, al igual que otros servicios lanzados en las mismas fechas, optó por el mismo modelo de negocio, pero usando la tecnología digital de transmisión.

Servicios como YouTube TV reformularon la propuesta de valor de la televisión de pago tradicional. En lugar de ofrecer centenares de canales a un precio muy elevado, decidieron reducir su oferta y, por extensión, su precio. Por eso se les bautizó como light bundles (paquetes ligeros). Los light bundles llegaron en un momento propicio. Las nuevas generaciones en EEUU comenzaban a desvincularse de la televisión de pago tradicional (provocando el fenómeno del cordcutting). La nueva propuesta, más barata (en sus inicios costaba 35 dólares), con la marca Youtube detrás, sin instalaciones técnicas ni compromisos de permanencia, comenzó a ganar adeptos rápidamente.

Al igual que ocurrió con las plataformas de streaming, con el paso del tiempo YouTube TV comenzó a perder gran parte de sus señas de identidad. Desde su lanzamiento y gracias a la incorporación de nuevos canales y complementos premium en su oferta (como AppleTV o Prime Video) la tarifa original se ha incrementado más de un 137%, hasta los 82,99 dólares. Esto ha comenzado a acercar peligrosamente a YouTube TV, tanto en tipo de catálogo como en precio, a las televisiones de pago tradicionales. De hecho, ya se le considera el mayor servicio de televisión de pago por Internet en Estados Unidos, con más de 10 millones de clientes. Con esta amenaza como contexto llegó el momento de renovar el acuerdo económico de distribución que ha originado el cisma entre ambas compañías.

Las causas del apagón

El germen del desencuentro llegó cuando tocó renovar el precio de las denominadas carriage fees, esto es, las tarifas que YouTube TV, como distribuidor, tiene que pagar al propietario o productor de los canales (en este caso Disney) para incluirlos dentro de su oferta. A finales del mes pasado, cuando expiró el contrato previo, Disney planteó un incremento importante de dichas tarifas. Su argumento era el aumento significativo de visualizaciones del servicio, aunque también acusaron a Google (propietaria de YouTube TV) de «explotar su posición a expensas de sus propios clientes» y de intentar «eliminar la competencia» en el mercado de la televisión por internet.

Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo, se produjo el apagón de los canales de Disney presentes en Youtube TV. La medida ha afectado a ABC, ESPN, ESPN2, ESPNU, ESPNews, Freeform, FX, FXX, FXM, Disney Channel, Disney Junior, Disney XD, SEC Network, National Geographic, National Geographic Wild, ABC Noticias en Vivo, ACC Network y Localish. Además, en el plan en español también se han visto afectadas ESPN Deportes, Baby TV en español y National Geographic Mundo. En opinión de YouTube TV, Disney está utilizando este apagón como táctica de negociación para forzar un aumento excesivo de precios con el que, en realidad, quiere beneficiar a sus productos de streaming (Disney+ y Hulu).

YouTube TV ha reducido temporalmente el precio mensual de su servicio 15 dólares como forma compensación a sus clientes.

Una historia que se repite

Tanto Disney como Youtube TV han experimentado conflictos similares en el pasado. En 2024, los canales de Disney estuvieron apagados en DirecTV durante casi dos semanas antes de alcanzar un nuevo acuerdo. En 2023, protagonizó otra batalla con Charter Communications (Spectrum) que duró 10 días. E incluso Disney y Google ya habían experimentado un apagón de dos días antes de renovar su contrato anterior en diciembre de 2021.

YouTube TV, por su parte, también ha tenido su ración de conflictos. Solo en 2025 la plataforma se ha visto envuelta en al menos cuatro disputas de distribución adicionales, incluyendo negociaciones tensas con Paramount Global, Fox Corp., NBCUniversal y Televisa Univisión. Esta última, de hecho, provocó el apagón permanente de los canales de Univisión a finales de septiembre.

El factor Fubo

Muchos analistas han señalado que en esta disputa existe otro factor a considerar. Apenas una semana antes del apagón, Disney finalizó la adquisición de Fubo, un competidor directo de YouTube TV, fusionándolo con su servicio Hulu + Live TV.

Esta adquisición, aunque surgió de un acuerdo tras una demanda antimonopolio, concentra aún más el mercado de streaming de televisión en directo en manos de unas pocas empresas poderosas. Desde la perspectiva de YouTube, esto añade una capa adicional de complejidad a las negociaciones ya que ahora tienen enfrente a una empresa con un interés económico directo para que las tarifas de YouTube TV sean menos competitivas.

Las implicaciones para la industria del entretenimiento

Este conflicto ilustra a la perfección las tensiones del actual panorama mediático. Durante años, gigantes del contenido como Disney impusieron su fuerza en las negociaciones con los distribuidores de televisión por cable y satélite, logrando incrementos constantes en las tarifas. Pero la irrupción de las plataformas digitales ha cambiado radicalmente las reglas del juego.

Google, con su vasta base de usuarios y su músculo tecnológico, representa una clase distinta de negociador. A diferencia de las operadoras de cable tradicionales, no depende únicamente de la televisión para generar ingresos. Por eso puede asumir riesgos mayores, consciente de que cuenta con alternativas sólidas y de que el mercado se desplaza con rapidez hacia modelos directos al consumidor.

El dilema que Disney tiene ante sí es interesante. De un lado necesita mantener la rentabilidad de sus canales tradicionales mientras sigan generando ingresos; y, de otro, le urge impulsar el crecimiento de sus propias plataformas de streaming, como Disney+ y Hulu, que en cierto modo compiten con las mismas plataformas a las que también vende contenido lineal.

Si tenemos en cuenta los conflictos anteriores de Disney con distribuidores, es muy probable que el apagón se resuelva en cuestión de días o semanas. Pero el verdadero problema es que estos conflictos, cada vez más recurrentes, no son meras desavenencias puntuales. Son el síntoma de una industria inmersa en una transformación estructural. Con cada ronda de negociaciones, empresas con los mismos intereses tratan de equilibrar su poder en donde los mayores damnificados acaban siendo los consumidores.

Elena Neira

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