Monté un ‘nuevo Twitter’ para todos los enfadados con Elon Musk: se volvió viral, pero en 35 horas me vi obligada a cerrarlo

Como estudiante de doctorado, Twitter es una herramienta para hacer contactos profesionales y para compartir mis trabajos de divulgación científica.

Cuando Elon Musk se hizo oficialmente con la plataforma, mucha gente de mi círculo empezó a decir que se irían a otra red social, ya que no querían apoyar al nuevo CEO o simplemente pensaban que iba a arruinar Twitter. 

En respuesta a esos comentarios, tuiteé una sugerencia: «¿Y si todos migramos al mismo documento de Google?». 

El comentario fue de broma, pero cuando el tuit se volvió viral y a la gente le pareció buena idea, así que decidí probarlo.

Al principio fue divertido, pero no tardó mucho en que el experimento saliera mal.

Los comentarios del documento fueron bastante sanos las primeras 24 horas

No tengo muchos seguidores en Twitter, así que cuando compartí por primera vez el enlace del documento de Google, la mayoría de los participantes eran personas que conocía. 

De repente, la gente publicó fotos de sus gatos, pidió consejo sobre algunas tareas y bromeó sobre el animal que Google les había asignado al azar para su avatar anónimo. Una persona publicó el guion de The Bee Movie, otra publicó el crucigrama del día del New York times. La gente simplemente se divertía. 

Junto a unos amigos, decidí cambiar el nombre del documento a «NEW TWITTER», e incluso pusimos un logotipo. Nos lo estábamos pasando bien, pero tenía la sensación de que algo iba a salir mal.

Dejé el documento abierto en otra pestaña de mi ordenador y lo ojeé de vez en cuando. Alrededor de las 24 horas desde que lo compartí en la red social, hice una búsqueda rápida de palabras malsonantes o insultos y no encontré nada. Me seguía preguntando cuánto duraría aquello.

35 horas y media fue lo que duraron las interacciones en un tono adecuado y dulce.



Me vi obligada a cerrar el documento menos de 2 días después de haberlo creado

A medida que avanzaba el día, mi tuit siguió ganando adeptos, recibiendo más de 10.000 «me gusta» en las primeras 24 horas. Incluso la modelo y fan de Twitter Chrissy Teigen retuiteó el enlace.

Aun así, me preocupaba bastante la atención que estaba recibiendo porque tenía la sensación de que cuantas más personas estuviesen dentro del documento, era más probable que alguien lo arruinara para todos. 

Consideré la posibilidad de cerrarlo, pero decidí dejarlo por un tiempo, pensando que quizás no sería así.

No revisaba el documento con un horario fijo, simplemente entraba y salía en función de mis compromisos laborales y personales. Unas 35 horas después de crearlo, lo revisé y vi que había insultos en la parte superior escritos por usuarios anónimos, dirigidos a personas negras y trans.

Fue realmente horrible leer esos comentarios e inmediatamente me di cuenta de que no había forma de moderarlo o tenerlo bajo control, así que tomé la decisión de cambiar el documento a solo lectura, eché a todo el mundo de él y lo modifiqué a la versión anterior.

Se quedó con unas 300 páginas y sin poder editarse.

A pesar de bloquear el documento, mi tuit sobre él había cobrado vida propia. 5 días después de publicarlo, ha recibido más de 35.000 «me gusta» y continúa siendo retuiteado, lo que provoca que me sigan llegando peticiones de edición del documento que rechazo continuamente.

Toda la debacle es un reflejo de los problemas que tienen las redes sociales hoy en día

Me resulta inquietante pensar que haya gente que convierta algo que era divertido en algo tan malo con su lenguaje de odio. 

Nunca esperé que la idea del documento de Google como forma alternativa a Twitter fuera a explotar; fue divertido, pero también muy extraño que tanta gente entrase a participar en él.

Una de las veces que entré en el documento en línea, había gente que se había emocionado. No sabía quiénes eran, pero no importa, era una sensación agradable.  

El giro de los acontecimientos me hizo pensar en el Google Doc como si fuera una carrera de velocidad que pudiese darse en cualquier red social que haya existido: es divertido por un tiempo, pero luego la gente lo arruina con su odio y sus comentarios desagradables. 

Para mí, este experimento muestra realmente la necesidad de moderación y de una clara supervisión para proteger a las personas más vulnerables.

Me preocupa ver la dirección que está tomando Twitter bajo el mando de Musk, porque su idea de libertad de expresión no coincide del todo con la mía: no creo que se deba poder escupir retórica racista u homófoba sin consecuencias.

En realidad, me sorprendió el tiempo que duró el «Twitter alternativo» antes de tener que cerrarlo. Además, fue muy interesante ver qué tipo de cosas publica la gente en el documento.

En general, me alegro de que mi experimento haya tenido lugar, pero tengo claro que no lo volvería a hacer.  

Michele Theil

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