La importancia de comprender el romance adolescente

El amor en la adolescencia es un tema casi tan apasionante como la propia vivencia. Acompañar a las personas que atraviesan esta etapa vital es todo un desafío por la posición que suelen adoptar frente a los acontecimientos.

Se hacen muchas bromas sobre el romance adolescente y su intensidad desde el prisma de la adultez. Sin embargo, es importante no autoengañarse: ¿acaso no hemos protagonizado todos algún drama de lanzarse a la cama llorando, como en una película barata?

Es fácil echar la vista atrás y ver lo exagerado de las vivencias de la época adolescente. Sin embargo, pensemos en las particularidades del cerebro en esta época, tan marcada por enfrentarse por primera vez a las miserias de la vida adulta, y ayudar a los que pasan por ello.

Posiblemente, uno de los ámbitos más particulares en esta época es el romántico. El amor es complejo, pero es necesario aprender de la experiencia para que deje de ser complicado. Vamos a ver esta cuestión en detalle.

Características del romance adolescente

El amor, aun con su naturaleza universal y positiva, sigue siendo un sentimiento que necesita de gestión emocional. Aunque está presente en las vidas de casi todas las personas, comienza siendo familiar y entre pares. Es en la adolescencia cuando el amor romántico se convierte en una realidad y se descubren las formas y roles que lo constituyen.



1. Intensidad regulada por las hormonas

Sí, en la adolescencia comienzan a funcionar hormonas que alteran el comportamiento y las percepciones subjetivas del mundo. Sin embargo, esto no quiere decir que lo que se sienta no sea real. De hecho, el romance toma una intensidad que difícilmente se va a repetir en otras etapas de la vida, por lo que es normal que las reacciones y decisiones sean más extremas.

2. El papel de la interocepción

La interocepción es la percepción del estado interno del organismo, es decir, sentir que tus vísceras se mueven o que tu corazón late más rápido. En la adolescencia se añaden sensaciones interoceptivas nuevas, como el clásico mariposeo en el vientre al ver al sujeto de interés romántico.

Los adolescentes también tienen que lidiar con estas nuevas sensaciones. Aunque no parezca importante, sentir rubor por primera vez es algo que desconcierta y que requiere de un trabajo de introspección.

3. Confundiendo amor con enamoramiento

Son pocas las personas que mantienen la relación con su primera pareja de la adolescencia, y consiguen crear una relación sana y de amor compañero. Al no haber sentido nunca este último (y gracias al bombardeo constante de mitos sobre el amor romántico), es fácil llamar amor a ese sentimiento de atracción tan intenso.

Esto no es necesariamente malo, pues tener varias relaciones en la adolescencia es una preparación para conseguir interpretar este rol con salud.

4. El duelo

El duelo tras una ruptura es la peor parte del romance adolescente. Al igual que el enamoramiento puede obnubilar los sentidos, la sensación de vacío puede ser igual de intensa. Con frecuencia, el adolescente siente que se ahoga sin ese elemento que ha sido su oxígeno para descubrir un buen montón de nuevas sensaciones.

Mal llevado, este duelo produce un intenso dolor emocional que es capaz de afectar incluso a la salud del adolescente. No es raro encontrar que pierden el apetito, muestran síntomas depresivos, se vuelven irritables, etc.

¿Cómo ayudar a gestionar el romance adolescente?

Quizás quieras ayudar a alguien que está transitando por esta etapa vitalPor una parte, sabes que es una época convulsa, pero también tienes la seguridad de que termina y que, con suerte, mejora. Pero ¿cómo transmitírselo a alguien que cree que el dolor de su ruptura va a durar para siempre? Te damos algunas ideas.

1. Valida sus emociones

Este es un punto fundamental, quizá el que más. Lo que siente esa persona es real y válido y debe aprender a gestionarlo. Tratar de minimizar o restar importancia a ese dolor es construir una barrera en la comunicación y crear sentimientos de rechazo y soledad en el adolescente.

Lo mismo ocurre también con las emociones positivas. Verás que el adolescente está absorbido por sus sentimientos, que pasa horas chateando y mirando redes sociales, o que sale muy a menudo con esa persona. Prohibirlo, burlarse o regañarle constantemente solo conducirá a una oposición rebelde.

2. Ayúdale a proteger su autoestima

La autoestima del adolescente, en una época donde está descubriendo su propia identidad, es frágil y compleja de mantener a flote. El romance es uno de los martillos más destructivos para la autoestima en esta época. Que nunca olvide que una ruptura o un disgusto amoroso no significa que no tenga valor como persona.

3. Recuérdale la permanencia de determinados puntos de referencia

Como dijimos, el romance adolescente es absorbente y muchas personas terminan arrepintiéndose de determinadas decisiones que tomaron y con las que primaron el vínculo. Abandonaron estudios, aficiones o dejaron escapar oportunidades.

Por eso, los adultos muchas veces nos encomendamos la tarea de poner un poco de pausa a esa montaña rusa de emociones que están viviendo y que invitan a casi todo menos a una reflexión global sobre determinadas decisiones y sus implicaciones futuras.

Acompañar a un adolescente en este periodo no es sencillo, y más si eres su padre o su madre y tienes que hacerlo desde una posición asimétrica, al contrario que los amigos. La última recomendación general que os podemos hacer es que sigáis aplicando cariño, honestidad e incondicionalidad a la calidad de la compañía que les ofrecéis en estos momentos.

 Sara González Juárez.

Deja una respuesta