¿Por qué te enamoras de un narcisista?

Enamorarte de un narcisista suele ser una experiencia con dos caras. Una de ellas puede ser exultante y profundamente motivadora; la otra incluye muchos momentos de angustia, soledad y, también, con frecuencia, agresiones y desamor.

Muchas personas tienen claro que una relación de pareja con un narcisista es una verdadera pesadilla. Sin embargo, y por extraño que parezca, los narcisistas suelen ser exitosos a la hora de conquistar a alguien y conservar esa relación por mucho tiempo. ¿Por qué ocurre esto?

Un narcisista no sabe amar y eso es lo que torna muy dolorosa la relación para su pareja. Lo que los define es la falta de empatía y de verdadero interés por el otro. No es raro que exploten a quien “aman” o que incurran en sucesivos abusos con esa persona. Aun así, son muchos quienes se mantienen al lado de personas así, sin saber exactamente por qué.

Estas personas también son pésimos compañeros para los malos momentos. Quieren ser perfectos y que los que estén a su alrededor también lo sean; por eso abandonan, física o emocionalmente, a su pareja cuando esta pasa por problemas o momentos de vulnerabilidad. La pregunta entonces es: ¿por qué te enamoras de un narcisista?

Era como un gallo que creía que el sol había salido para oírle cantar”.

-George Eliot-



Así es un narcisista enamorado

Aunque los narcisistas realmente nunca aman a nadie (ni siquiera a sí mismos), en algunas ocasiones viven enamoramientos que, en todo caso, siempre son fugaces. De hecho, suelen experimentar con gran intensidad esos sentimientos que, sin embargo, nunca se convierten en un amor genuino, o sea, en un amor que busca el bien del otro.

La forma como una persona narcisista se enamora tiene generalmente los siguientes rasgos:

  • Gran intensidad. Para los narcisistas todo lo que tenga que ver con ellos debe ser grandioso. Por eso, si se enamoran lo hacen con gran intensidad y con mucho romanticismo. Suelen ser hiperbólicos en sus expresiones de afecto.
  • Manifestaciones públicas de afecto. Para estas personas es importante lograr que todo el mundo se convierta en testigo de su aparente amor y de su relación. Por eso tienden a volver públicos los detalles o momentos especiales en pareja.
  • El halago como protagonista. Lo usual es que al comienzo de la relación se deshagan en halagos hacia el otro. Luego, pasan a reclamar con frecuencia que se les halague o que el reconocimiento de sus méritos sea público.
  • La pareja es un trofeo. El enamoramiento para los narcisistas es una oportunidad para expandir su ego. Por eso buscarán como pareja a alguien a quien puedan lucir o de quien puedan engreírse frente a los demás. Si falla, harán como si esa pareja fuera una extraña.
  • Celos. Los narcisistas son celosos porque también son muy inseguros. Así que sus relaciones de pareja estarán muy marcadas por la posesividad. Quieren ser “todo” para el otro.
  • Se comportan como salvadores. Es muy frecuente que se muestren como quien tiene la capacidad de salvar o apoyar decisivamente a su pareja. En principio, ofrecerán un soporte muy sólido, que después van a cobrar caro.
  • Parecen perfectos. Es muy usual que este tipo de personas se cuide mucho de cometer errores o tener conductas disonantes con la persona de la que están “enamorados”. Por eso, parece como si fueran perfectos.

Enamorarte de un narcisista

Los rasgos descritos muestran la doble condición de los narcisistas. Por un lado, son encantadores y llegan a ser muy conmovedores con sus “shows de amor” y sus promesas superlativas.

Halagarán tu ego tanto como puedan, porque para ellos el amor es eso: exaltación del yo. Para alguien que sea inseguro o con poca confianza en sí mismo, todo esto podría ser fascinante. Al comienzo, claro está.

Con el tiempo, aparece la otra cara del narcisismo. Se inicia con gestos no tan notorios. Por lo general, quien tiene como pareja a un narcisista empieza a sentir que esta persona le está evaluando constantemente y que tiene que “pasar la prueba” muchas veces. Surge un deseo de recibir aprobación de la pareja.

Una pareja narcisista no genera paz, sino angustia. También, y cada vez con mayor intensidad, provoca la sensación de estar muy solo.

No se siente que se pueda contar con esta persona y las expresiones de crítica o de descalificación son cada vez más frecuentes. A veces, esto da paso a la violencia. ¿Por qué entonces tantas personas siguen “enamoradas” de una pareja así?

La respuesta está en que el narcisista y quien depende de él son más parecidos de lo que pudiera suponerse. Los dos son profundamente inseguros, pero mientras uno compensa esto con una excesiva soberbia, el otro lo hace buscando a otro que se ocupe de él. En realidad, ahí no hay amor, sino una simbiosis neurótica de la que ninguno de los dos puede salir bien.

Edith Sánchez

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