Personas digitales para el mundo virtual de Facebook y su metaverso: así es la IA de Soul Machine

Viola conoce su papel y no se aparta de él ni un milímetro. Cuando Business Insider España le pregunta quién es, ella, solícita, responde con su nombre. «Puedo ayudarte a explorar el universo», afirma, cuando se le pregunta su función.

Cuando se le cuestiona, por ejemplo, si existe una relación de amistad entre sus interlocutores humanos y ella, con una amplia sonrisa, responde que ella es amiga de todos los humanos. Es casi la respuesta más informal que se puede extraer de ella.

Si se le plantea si es racista, se limita a decir que no entiende la pregunta o que no sabe cómo contestarla. Sucede lo mismo, por ejemplo, si se le pregunta si cree en el amor o si se le pide que reflexione sobre la naturaleza de los vínculos humanos.

A cambio, puede ofrecer una definición precisa de qué es ser racista, por ejemplo, y, si se le pide, puede ubicar el día de San Valentín en el calendario.

De fondo, una pantalla azul ofrece pistas sobre el tipo de preguntas que se le pueden hacer: deben empezar con qué, quién, cómo, dónde y cuándo. A ellas se añade la función «Enséñame…» con la que Viola redirige a videos de internet que muestran cómo es un determinado fenómeno.

En el terreno del saber, Viola es casi infalible. Si se le pregunta quién es el actual primer presidente en España, responde sin dudar que es Pedro Sánchez y da el dato del día en que se produjo su investidura.

Si se le pregunta quién lo era en 1992, no titubea al afirmar que se trataba de Felipe González. Si se le pide que muestre quién es Joe Biden, redirige hacia un video que muestra al actual presidente de EEUU dando un discurso.

Viola es lo que la empresa estadounidense Soul Machine define como persona digital, un asistente virtual con aspecto humano entrenado con inteligencia artificial para ayudar a responder cualquier duda más o menos técnica que le pueda plantear su interlocutor humano.

Debe tratarse, claro, de preguntas cuya respuesta sea más o menos clara, algo que se pueda preguntar a Viola pero que también se pueda consultar en internet. La IA de Soul Machine no hace juicios de valor ni está preparada para responder preguntas profundas sobre la ética y la moral humana, como tratan de hacer otras como la web Ask Delphi.

Aun así, conviene no infravalorar las capacidades de Viola.

La idea que la sustenta es solo la punta de un inmenso iceberg de desarrollo tecnológico que despierta tantas ilusiones sobre sus benéficos potenciales usos para la humanidad como recelos entre quienes encuentran en el posible auge futuro de los entornos virtuales una forma más de control.

Con Facebook apostando más de 10.000 millones de dólares en un metaverso que, por cambiar, amenaza incluso hasta con alterar el propio nombre de la compañía, muchos expertos en tecnología apuntan que el futuro estará en Viola y en el uso que quieran hacer de ella sus desarrolladores.



Miles de usos potenciales y miles de dudas entre los expertos

Viola es el botón de muestra con el que la empresa desarrolladora de su IA, Soul Machines, da la bienvenida a todo el que se anime a pasarse por su web.

En ella, las empresas pueden pedir versiones de prueba más completas para hacerse una idea de cómo pueden encajar estos orientadores virtuales en la vertiente más digital de sus negocios.

Así, un vendedor del sector retail que se haya animado a abrir hace poco un canal de venta online puede ver de primera mano, por ejemplo, cómo las personas digitales de Soul Machine pueden mejorar la experiencia de compra de los clientes.

El catálogo de casos de uso de las personas digitales que presentan Soul Machine y su realidad virtual intimida. Bienes de consumo, entretenimiento, servicios de productos financieros, educación, salud, servicios inmobiliarios, el propio sector retail y la confluencia entre la tecnología y los medios de comunicación son solo algunos de los sectores en los que Soul Machines ha hecho ya sus primeras incursiones.

Y no solo eso. En la actualidad, Soul Machines fabrica sobre todo personas digitales para el servicio de atención al cliente y la divulgación pública, pero también ha trabajado con artistas como will.i.am o deportistas como el jugador de la NBA Carmelo Anthony para todo tipo de eventos promocionales protagonizados por sus gemelos digitales.

Parte del éxito del invento está en su capacidad de adaptación.

«Cuando estamos jugando a un videojuego, adoptamos una cierta personalidad que no es exactamente la misma que cuando entrenamos al equipo de fútbol de nuestro hijo. Como seres humanos, ajustamos quiénes somos. Con las personas digitales, podemos crear distintas personalidades», explica The Verge Greg Cross, cofundador de la empresa.

«En el futuro, los usuarios podremos crear versiones distintas de nosotros mismos que podrán hacer varias cosas a la vez: ganar dinero, comprar o incluso jugar a videojuegos».

Es precisamente la implementación de la IA en los videojuegos un uso que despierta dudas entre algunos expertos.

«Una gran parte del atractivo de los juegos multijugador es jugar con otro ser humano y saber que se está comparando el ingenio y los reflejos con otro cerebro humano», dice, consultado por The Verge, Mark Johnson, que estudia la cultura digital y las formas emergentes de trabajo en la Universidad de Sydney.

«No estoy seguro de en qué se diferenciarían las personas digitales de un juego con una IA al uso. Aunque algunas de estas resultan interesantes y retadoras para algunos jugadores, es revelador lo poco que la gente juega contra inteligencias artificiales cuando hay jugadores humanos disponibles, sin importar lo inteligente que sea la máquina».

También existen dudas sobre las posibles aplicaciones de las personas digitales en campos como la educación. Ello, a pesar de que el propio Cross se encarga de aclarar que en ningún caso la empresa aspira a sustituir a los profesores, sino que su idea pasa más bien por asistirlos con personas digitales para amplificar sus funciones.

«Los niños aprenden a manejarse en sociedad y con cuestiones emocionales, éticas, complejas y ambiguas, en parte, observando a los adultos. Se fijan en sus profesores 30 horas a la semana durante 12 años de su vida», dice a The Verge Nick Kelly, especializado en educación de diseño y cognición en la Universidad Tecnológica de Queensland.

«No importa lo bien animada que esté la persona digital, lo alta que sea su resolución o lo bien programada que esté para proporcionar atención individual, no pueden sustituir a un humano».

Algo parecido sucede con la salud, otro de los sectores marcados en rojo por Soul Machines, cuya tecnología abre la puerta, por ejemplo, a que los usuarios elijan el aspecto de la persona digital que los atiende.

Esto abre importantes interrogantes: ¿es ético, por ejemplo, que una persona racista configure su atención de manera que ninguno de sus enfermeros o enfermeras digitales sean negros?

Incluso el propio Cross ha advertido recientemente de los potenciales peligros que entraña la tecnología para crear gemelos digitales en un entorno virtual.

En una entrevista concedida este verano a Stuff, el cofundador de Soul Machines se mostró preocupado por el uso que se pueda dar a sus personas digitales desde ciertos poderes e industrias.

«Puede ser increíblemente útil para ayudarnos a estar en contacto con amigos y familiares en todo el mundo, pero también hemos visto cómo puede utilizarse increíblemente mal, incluso para perturbar los fundamentos de nuestra democracia. No podemos dejar que la IA se desarrolle de la misma manera que lo hicieron las redes sociales«.

Con ello, Cross aludía, por ejemplo, al uso que hizo de las redes sociales el expresidente de EEUU Donald Trump para difundir exactamente la clase de información falsa que calentó los ánimos entre los fanáticos que asaltaron el Capitolio el pasado mes de enero.

Imaginar a un Trump digital en mitad del metaverso de Facebook difundiendo teorías de la conspiración no es precisamente la publicidad que necesitan empresas como la de Cross.

«Estamos decididos a no cometer los mismos errores«, dijo entonces el directivo a Stuff, al tiempo que afirmó que la empresa está ya en conversaciones con el Gobierno de EEUU para desarrollar una normativa que delimite el terreno de juego para la IA.

David Vázquez

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