Aprendizaje asociativo: qué es, tipos y características

El aprendizaje asociativo es uno de los mecanismos más enraizados en nuestra biología; se le considera garantía de supervivencia. Conoce más del tema en este artículo.

Gran parte de nuestro conocimiento del mundo consiste en crear enlaces entre eventos y respuestas; de ello se encarga el aprendizaje asociativo. Gracias a él, somos capaces de predecir, comprender sistemas y emitir respuestas coherentes con el medio, en otras palabras, de sobrevivir.

En este artículo, indagaremos qué es el aprendizaje asociativo, sus tipos, características y aplicación en diferentes contextos. Te invitamos a avanzar en la lectura, pues este proceso psicológico es estudiado en profundidad por expertos desde hace más de un siglo y aún no se conocen todos sus entresijos.

¿Qué es el aprendizaje asociativo?

El aprendizaje asociativo es el proceso que establece una conexión entre dos estímulos o entre un estímulo y una respuesta. En este se genera la asociación dos elementos o eventos diferentes, de manera que la presencia de uno de ellos provoca la activación o modificación de la respuesta vinculada.

Así, a través de la repetición de dos eventos de manera contigua, las conexiones neuronales se refuerzan y se asientan, dando lugar a la automatización de la respuesta. Por ejemplo, si cada vez que sacudes un manzano cae alguna de sus frutas, cada vez que quieras una irás a agitar su tronco.

Características del aprendizaje por asociación

El aprendizaje asociativo, al partir de una base tan amplia y abstracta, tiene varias características importantes. A continuación, las presentamos:

  • Es un proceso adaptativo: permite aprender a través de la experiencia y ajustar nuestro comportamiento en función de las circunstancias.
  • Tiende a ser duradero y puede influir en nuestro comportamiento a largo plazo: contribuye a formar hábitos y automatizar tareas, ahorrando esfuerzo cognitivo.
  • Es flexible: es posible desaprender (extinguir) asociaciones y condicionamientos si dejan de presentarse juntos, también permite establecer nuevas conexiones.

¿Qué tipos existen?

Hay dos tipos de aprendizaje por asociación. Acuñado por el famoso fisiólogo Pavlov, el clásico consiste en asociar un estímulo con una respuesta de manera condicionada.

En su experimento con perros, logró que una campana (estímulo neutro) que sonaba antes de la exposición de la comida (estímulo incondicionado) provocara el reflejo de salivación (respuesta condicionada) antes de tiempo.

Por otro lado, el psicólogo B.F. Skinner describió por primera vez el condicionamiento operante; asociación establecida entre una respuesta y sus consecuencias.

De esta forma, si una respuesta es seguida por una consecuencia deseable (refuerzo positivo), es más probable que se repita en el futuro. Por el contrario, si una respuesta es seguida por una consecuencia desagradable (castigo negativo), es menos probable que se repita.

Sobre la base del condicionamiento operante se han construido muchas técnicas psicológicas, como la saciación.

Contextos de aplicación

La versatilidad de esta clase de aprendizaje lo convierte en una herramienta en multitud de áreas de la vida humana. Los ejemplos más representativos son los que explicamos enseguida:

  • Resolución de problemas y toma de decisiones: a través de la experiencia previa y las asociaciones aprendidas, es posible utilizar el conocimiento adquirido para prever y anticipar los resultados de diferentes opciones y tomar decisiones más informadas y acertadas.
  • Publicidad y marketing: mediante el condicionamiento clásico, las empresas asocian sus productos o marcas con emociones positivas o estímulos atractivos, lo que puede generar una respuesta automática y favorable hacia sus productos cuando los consumidores los encuentren en el mercado.
  • Educación: facilita el proceso de enseñanza de los estudiantes. El condicionamiento operante refuerza comportamientos deseables, por ejemplo. Mientras que el condicionamiento clásico se utiliza para establecer asociaciones entre estímulos neutros y contenidos de aprendizaje, como melodías con conceptos.
  • Tratamiento de trastornos psicológicos: un ejemplo ilustrativo es la terapia cognitivo-conductual, en la que se emplean técnicas de exposición para tratar fobias y trastornos de ansiedad. En ella, los pacientes se exponen de manera gradual a los estímulos temidos para desensibilizarse y desaprender las respuestas condicionadas de miedo.
  • Desarrollo de habilidades: aplica en el desarrollo y entrenamiento en diversas áreas, como deportes, música, habilidades motoras y más. A través de la repetición y el refuerzo positivo, se establecen vínculos entre las acciones realizadas y los resultados deseados, lo que ayuda a mejorar y automatizar el rendimiento en una determinada competencia o actividad.

¿Cómo mejorar el aprendizaje asociativo?

La estrategia más efectiva para asociar dos estímulos o un estímulo y una respuesta es la repetición. Esta es la manera de fortalecer los circuitos neuronales correspondientes a esa tarea o situación. Cuando se trata de condicionamiento operante (lograr quitarse de en medio las tareas pendientes desde hace mucho tiempo, por ejemplo), el refuerzo positivo es de gran ayuda.

El castigo, por el contrario, no es un método de aprendizaje conveniente en todos los contextos. Si bien es cierto que es muy útil para la supervivencia (si el fuego quema, ¿para qué volver a tocarlo?), como técnica educativa deja mucho que desear. Los aprendizajes se extinguen en cuanto el castigo desaparece, por lo que la conducta indeseada tiene altas probabilidades de emerger de nuevo.

Para terminar, debes recordar que el aprendizaje asociativo es muy útil en la adquisición de nuevas habilidades y la automatización de tareas. No dudes en buscar técnicas que ayuden a mejorar tu rendimiento, pues tu cerebro está bien configurado para ello.

Sara González Juárez.

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