¿Cómo afrontar las críticas por parte de un ser querido?

Cuando alguien cercano nos critica, podemos sumirnos en el dolor y la rabia o utilizar su mensaje para crecer como personas. Descubre cómo lidiar con los malos comentarios.

Todos afrontamos la misión de autoprotegernos. Un objetivo que no se limita al plano físico, como cuando miramos antes de cruzar la calle o apartamos la mano rápidamente al quemarnos con el horno. Nuestros sentimientos, nuestra autoestima y nuestra identidad también demandan protección. Por ello, al recibir críticas por parte de un ser querido, podemos sentirnos heridos y reaccionar de una forma poco adecuada.

Este es uno de los escenarios más desalentadores, ya que si el reproche proviene de un extraño o un enemigo podemos asumir que surge de la envidia o de la maldad. Sin embargo, cuando esas palabras hirientes nos llegan de boca de quien aparentemente nos ama y busca nuestro propio bien, llegamos a sentirnos totalmente desconcertados. ¿Qué podemos hacer en estos casos? Lo exploramos a continuación.



¿Críticas o inseguridad personal?

Ante cualquier circunstancia, lo verdaderamente relevante no son los hechos objetivos, sino nuestra forma de percibirlos e interpretarlos. Esto es cierto. Sin embargo, es importante que como un primer paso nos detengamos a analizar si las críticas que recibimos lo son realmente, o por el contrario es nuestra susceptibilidad la que nos lleva a verlas de este modo.

Cuando nos sentimos inseguros, podemos llegar a magnificar o malinterpretar las palabras de otros, especialmente si rozan aquellos puntos en los que somos más vulnerables. Así, un comentario neutro y sin importancia puede despertarnos una herida, un temor o un rechazo hacia nosotros mismos y llevarnos a reaccionar en exceso. Por lo mismo, es fundamental conocernos y trabajar en primer lugar la autoimagen y la autoestima.

Diferentes tipos de críticas

Por otro lado, hay que resaltar que existen diferentes tipos de críticas: aquellas que se centran en conductas concretas y aquellas que nos juzgan a nosotros como personas. Las primeras pueden llegar a resultar esclarecedoras, constructivas y positivas pues nos ayudan a identificar comportamientos y actitudes poco adecuados. En cambio, cuando somos enjuiciados y etiquetados no solo no obtenemos un aprendizaje, sino que además podemos sentirnos profundamente rechazados.

Si tu pareja, tus amistades o tus familiares utilizan adjetivos despectivos para referirse a ti, hazles saber que ese tipo de trato te causa dolor y no estás dispuesto a tolerarlo. Pídeles que, en su lugar, expongan qué actos en concreto les han parecido incorrectos. Todos cometemos errores y estos no nos definen: establece límites al respecto.

Los consejos de aquellas personas que sí los siguen merecen atención

Al igual que nosotros podemos proyectar nuestra inseguridad personal en las palabras de los otros, también es común que los demás proyecten en nosotros sus fallos y los rasgos de su propio carácter con los que no se sienten cómodos. ¿Cuántas veces una persona egoísta te ha acusado a ti de serlo? ¿En cuántas ocasiones una persona que engaña a su pareja le reprocha a esta su falta de fidelidad?

Antes de tomar como ciertas las palabras ajenas y antes de seguir consejos y recomendaciones externas, pregúntate de dónde vienen. ¿Es esa persona un ejemplo de lo que predica? ¿Constituye para ti un modelo a seguir? ¿Realmente es alguien que se preocupa por tu bienestar? Si no es así, toma con cautela sus comentarios.

Accionar o reaccionar

Más allá del modo en que las críticas por parte de un ser querido pueden afectarte internamente, también es importante atender a la forma en que respondes ante ellas. En la mayoría de los casos nuestro primer instinto es ponernos a la defensiva, negar absolutamente aquello de lo que nos acusan e incluso contraatacar con palabras hirientes. Sin embargo, esto solo nos servirá para generar un conflicto de mayor envergadura.

Es importante aprender a no reaccionar al instante y de forma automática, y darnos un tiempo para reflexionar. Procura esperar unos segundos antes de responder. Si es posible, retoma la conversación unas horas o unos días más adelante, cuando hayas podido reflexionar. De este modo serás capaz de decidir, deliberadamente, como quieres responder y no serás presa de tus emociones.

Las críticas por parte de un ser querido pueden ayudarnos a crecer

A ninguna persona le agrada escuchar cuáles son sus fallos, sus defectos y sus puntos débiles. Sin embargo, en ocasiones las críticas guardan una oportunidad para el crecimiento personal. Más allá de si el tono o las palabras empleadas han sido o no las más adecuadas, tal vez el mensaje que has recibido te ayude a identificar un área en el que puedes mejorar. Si es así, toma lo que te sea útil y desecha los aspectos que solo te causan conflicto y dolor.

En definitiva, recibir críticas (incluso de nuestras personas más cercanas) es inevitable. La clave reside en nuestra forma de gestionarlas. Si las críticas son una constante y se emiten con una intención dañina, marca límites y aléjate de esa persona si es necesario.

La asertividad es fundamental para protegerte en el plano emocional. Sin embargo, recuerda que puedes estar ante una buena oportunidad para mejorar.

Elena Sanz