Soy multimillonaria y prefiero alquilar antes que comprar una casa: creo que es más inteligente

Cuando tenía 22 años, estuve a punto de comprar un apartamento de 175.000 dólares. Un día antes de cerrar la compra, me eché atrás. Fue una de las mejores decisiones financieras que he tomado nunca.

Considero que pagar el alquiler es como pagar por un hotel. Allí tengo un lugar en el que dormir y es un lugar seguro en el que puedo guardar mis cosas y darme ciertos lujos que los propietarios no pueden darse, como son la flexibilidad y la tranquilidad mental.

Creo que la idea de que alquilar es tirar el dinero es una absoluta estupidez y uno de los mitos más extendidos sobre la gestión de las finanzas personales que solo daña a la gente. Lo que hago con mi dinero es invertirlo en bolsa y obtengo mejores beneficios que si lo pusiera en una hipoteca.

Alquilar es una mejor opción para mí en este momento

Vivo en una casa adosada de tres dormitorios y dos baños con garaje en el norte de Seattle, donde el precio medio de la vivienda es de casi 900.000 dólares. Mi alquiler es de 3.250 dólares al mes. Si comprara una vivienda similar, la cuota mensual —incluidos hipoteca, seguro e impuestos— sería superior a la de mi alquiler actual.

Alquilar es flexible y no tengo que preocuparme de cosas que preocupan a los propietarios, como comprometerme con un barrio concreto o tener que hacer frente a la rotura de una tubería. Viajo mucho por trabajo y no tengo tiempo ni conocimientos para arreglar las cosas si se rompen. Mi casero vive en una casa al lado de la mía, así que cuando le necesito, le llamo y viene.

Cuando compras una casa, tienes una sensación de permanencia que ahora no tengo. En 2021, metí todas las cosas de mi piso en cajas, dejé mi contrato de alquiler y estuve viajando por el mundo. Viví con una sola maleta durante ocho meses. Me alegro de no estar haciendo eso más, pero estoy muy contenta de haber tenido esa oportunidad.

Además, con lo altos que están los tipos de interés, alquilar es también una decisión financiera inteligente. En muchas ciudades importantes de Estados Unidos es más barato alquilar.

Renuncié a comprar una casa y me hice millonaria

Con 22 años, acababa de licenciarme y encontré un trabajo bien pagado en Seattle. Los dos primeros meses viví con mis padres. Ellos creían que comprar una casa sería una inversión financiera inteligente, pero lo único que habría hecho sería regalar mi dinero a otra persona.

Aunque mi trabajo estaba en Seattle, miramos un piso de 175.000 dólares en el pueblo donde crecí, a 35 millas (unos 56 kilómetros) de la ciudad. No podía permitirme nada más cercano. Tenía suficiente dinero para un pago inicial del 10% y mis padres se ofrecieron a prestarme algo de dinero si lo necesitaba.

Pero habría tenido que desplazarme cuatro horas al día y no habría podido tener vida social. Así que, el día antes de firmar la hipoteca del piso, me eché atrás. No me arrepiento de mi decisión. El piso vale ahora más del doble de lo que habría pagado, pero creo que mi vida habría sido mucho peor si lo hubiera comprado.

Probablemente no habría empezado mi negocio, que me ayudó a convertirme en multimillonaria, porque estar en Seattle me permitió asistir a eventos de networking, donde conocí al actual COO (jefe de Operaciones) de mi empresa.

Animo a la gente a tener en cuenta tres cosas antes de comprar una casa

1. ¿Realmente quieres tener una casa, o solo es lo que se supone que tienes que hacer?

Es la pregunta más importante. ¿Es algo que tú quieres o es lo que tus padres quieren para ti? ¿Quieres hacerlo solo porque crees que es una «inversión financiera inteligente»? Una de las razones por las que no compré aquel piso fue porque me parecía una decisión tomada sobre todo por mis padres, y no tanto una decisión que yo quisiera tomar.

Ser propietario de una vivienda parece algo que tenemos que hacer para convertirnos en adultos y construir nuestro patrimonio. Mucha gente de mi edad que puede comprar una casa acaba mudándose a las afueras, a una hora de la ciudad. Tengo amigos que se han mudado a media hora de la ciudad y han acabado vendiendo sus casas un año después porque ya no podían ver a sus amigos ni tener vida social.

Hay muchas cosas que considerar más allá de si es una decisión inteligente desde el punto de vista financiero.

2. ¿Cuál es el coste total como propietario, aparte de la hipoteca?

Ser propietario de una vivienda tiene más costes que la hipoteca. Siempre quiero animar a la gente a considerar los costes financieros y mentales de ser propietario de una vivienda. ¿Cuál es el coste total de ser propietario de una vivienda —la hipoteca, el seguro, los impuestos sobre la propiedad, los gastos de mantenimiento y cualquier tipo de reforma— comparado con lo que pagas de alquiler?

También puede haber gastos de comunidad de propietarios. De media, las cuotas en Seattle rondan los 400 dólares al mes. Tienes que estar seguro de que si estás pagando esa cantidad de dinero, la propiedad está bien gestionada.

3. Si estás pensando en pedir una hipoteca, ¿cuál es tu calificación crediticia?

Si tienes una puntuación crediticia bastante buena, el coste de tu casa será más barato porque obtendrás un tipo de interés mejor. Pero si tu puntuación crediticia no es muy buena, puede que merezca la pena dedicar seis meses a mejorarla antes de empezar a pensar en una hipoteca.

No creo que alquile eternamente

Mi situación financiera ahora es diferente a la que tenía con 22 años. Puedo permitirme una casa en el lugar donde quiero estar ahora, y eso es un privilegio. Para mí, alquilar es una elección, pero para mucha gente no lo es por el enorme coste de comprar una casa.

Hay políticas que podrían mejorar la salud financiera de los estadounidenses y su capacidad para adquirir bienes inmuebles, como abordar la crisis de la deuda estudiantil, el estancamiento de los salarios mínimos y la falta de permisos familiares remunerados.

Alquilar encaja muy bien con la época actual de mi vida, pero no creo que sea la opción que elija para siempre. Hace un año que tengo ganas de comprar. Tengo 29 años, a punto de cumplir 30, y estoy en este periodo de transición, preguntándome: «¿Dónde quiero vivir?, ¿cómo quiero pasar mi tiempo?, ¿qué quiero en realidad?».

Definitivamente, voy a echar de menos las partes del alquiler que me encantan ahora mismo, como la flexibilidad. Pero quiero poner papel pintado en la pared y aquí no puedo. Quiero poder personalizar mi casa. Quiero saber que tengo un lugar más permanente al que volver.

Jane Zhang, Daniel Alonso Viña

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