Shirley Chock, antigua analista financiera de Yale, no es ajena al estrés.
A lo largo de su carrera, ha visto cómo sus compañeros se derrumbaban por la presión de tener que hacer malabarismos con una gran carga de trabajo y tareas de alto riesgo mientras intentaban mantener a flote su salud mental y su vida personal.
A Chock, en cambio, le ha ido mucho mejor: fue ascendiendo en el escalafón hasta ocupar un puesto directivo e incluso llegó a recibir el premio a la Madre Trabajadora del Año, con energía de sobra para todo ello.
¿Su «secreto»? El tai chi, un arte marcial tradicional chino conocido por sus movimientos lentos y suaves, que, según ella, le ayudó a combatir el estrés.
«Me di cuenta de que estaba aplicando lo que aprendía en el arte marcial a mi carrera y a mi vida«, explica a Business Insider. «Fue como si hubiera descubierto un papiro secreto, porque nadie hablaba del tai chi de esta manera».
Fue la clave para mantenerse sana, centrada y con energía en una profesión que dejaba a sus compañeros quemados, en palabras de Chock.
«Parecía como si estuvieran abatidos y enfrentándose a obstáculos todo el tiempo. Para mí fue mucho más fácil transitar por la carrera», afirma. «Tenía energía al final del día».
La experiencia fue tan profunda que Chock dejó las finanzas para dedicarse a tiempo completo a enseñar este arte en Aiping Tai Chi, una escuela de Connecticut (EEUU) con una creciente presencia en las redes sociales.
Ahora su objetivo es crear un «ejército antiestrés», mostrando cómo utilizar el tai chi para reducir el estrés, mejorar la concentración y potenciar la salud física y mental incluso (o especialmente) en un estilo de vida acelerado y ambicioso.
«Te ayuda a centrarte para que no te distraigan todas esas cosas que intentan apartarte de tu objetivo», asegura.
Cómo el tai chi puede hacerte más fuerte mental y físicamente a medida que envejeces
Chock descubrió el tai chi por casualidad. Al principio utilizó los movimientos intencionados y elegantes de esta práctica para recuperarse de una lesión mientras entrenaba y competía en artes marciales mixtas y kung fu.
«Pensé que sólo sería una forma de recuperarme, porque quería hacer movimientos acrobáticos», explica. «Tenía la idea equivocada de que era para gente mayor, como todo el mundo».
Es cierto que el tai chi es muy beneficioso para un envejecimiento saludable, ya que ayuda a mejorar factores relacionados con una vida más larga, como el equilibrio, la movilidad y la estabilidad.
También se ha demostrado que puede ayudar a reducir la tensión arterial, incluso en personas jóvenes. En algunos estudios su práctica se ha relacionado con un mayor bienestar, un menor riesgo de ansiedad y menos síntomas de depresión.
Pero a Chock lo que más le entusiasmaba era cómo aprender tai chi le enseñaba hábitos para mejorar la concentración y la energía en ámbitos de su vida, y se enganchó al reto de dominar la sutileza de este arte.
Por ejemplo, el concepto de dejar que el cuerpo fluya con la gravedad en lugar de resistirse a ella ilustra maravillosamente cómo se puede elegir responder a los retos de la vida, dando prioridad a lo que importa en lugar de distraerse con conflictos que, en última instancia, no merecen la pena.
Practicar la gestión del estrés y la concentración a través del movimiento no sólo te proporciona los beneficios físicos del ejercicio, sino una comprensión más profunda de ello que la que podrías obtener con un libro de autoayuda.
«Puedes aprenderlo en teoría, pero cuando necesitas aplicarlo, en realidad no sabes cómo hacerlo», apunta Chock. «El tai chi es una forma de entender estas filosofías de la vida aprendiéndolas a través del cuerpo. En ese momento en el que estás sobrecargado, el cuerpo simplemente sabe qué hacer«.